Hoy, un cuento taoísta para ilustrar que nadie es inútil, incluso la sombra es útil. Y esa «aparente inutilidad» será lo que te ayude a crecer.

Cada persona tiene un propósito de vida, sé fiel a ti mismo y crecerás.

Viajaba Lao Tzu con sus discípulos dirección a un bosque. Cuando llegaron vieron que, el que antes había sido un gran bosque, ahora apenas tenía unos pocos árboles y que había lleñadores talando los que quedaban. Los talaban todos menos uno: un gran y enorme árbol. Entonces Lao Tzu se acercó a los leñadores y les preguntó:

  • ¿Por qué no taláis este árbol?
  • Es un árbol inútil. Sus ramas tienen demasiados nudos, y tampoco se puede usar como combustible porque su humo sería peligroso. Así es que no sirve para nada.

Lao Tzu, riendo, se dirigió a sus discípulos diciéndoles:

  • Sean como este árbol. Si son útiles, los cortarán y servirán como muebles en la casa de alguien. Si son hermosos, los venderán en el mercado, o serán combustible. Sean como este árbol, absolutamente inútiles, y entonces crecerán grandes y con muchas ramas, y cientos de personas se refugiarán bajo su sombra.

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