“Cuando hayas agotado todas las posibilidades, recuerda esto. No las has agotado.”
Thomas Edison
Si tienes una inspiración, persevera. Aprende y persevera.

Cuando sientes un deseo ardiente de realizar algo, enfócate en lograrlo. Lo fácil, lo que hace la mayoría, es empezar porque cuando nos llega una inspiración sentimos entusiasmo, pero solamente las personas que se enfocan y hacen lo imposible por lograrlo, lo consiguen.

El camino para llegar a tu meta no es fácil, pero es apasionante porque estará lleno de retos, de conocer personas nuevas y de aprendizaje. Y algo que es maravilloso: la espléndida sensación que vives cuando lo has logrado, cuando miras atrás y recuerdas los momentos en que lo más fácil hubiera sido tirar la toalla y rendirte, pero que decidiste continuar hasta llegar a tu meta.

Enfocarte en ese momento pletórico es esencial para que puedas mantener tu entusiasmo y llegar a ser lo suficientemente perseverante para llegar.

Si tienes una inspiración, llévala a cabo. Aléjate de las personas que te digan que eso es muy difícil, que te vas a complicar la vida, etc. Podría decirte que ignoraras sus comentarios, pero eso es más complicado que alejarte de ellas porque cuando esos mensajes llegan a ti, también pueden traerte las dudas de esas otras personas; y esto es importante que lo tengas claro: son las creencias limitantes, los miedos y las frustraciones de ellas, no las tuyas. No las aceptes. Ya tienes suficiente con reconocer tus creencias limitantes y trabajar en ellas como para cargar con las de otras personas, por más queridas que sean.

Empieza a rodearte de personas que te apoyen, que te puedan aportar ideas, contactos, colaboración, que te tiendan una mano cuando te caigas y te ayuden a levantarte para seguir adelante.


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