A mí me encanta leer frases y compartirlas con vosotras en este espacio y en mis redes sociales. Ahora voy a hacerte un comentario sobre una frase que he leo a menudo en varios sitios: “Hoy es el primer día del resto de mi vida”; esta frase yo la decía mucho hasta que leí algo que me sacudió: leí a Wayne Dyer comentando que él prefería pensar en que “hoy es el último día de mi vida y voy a vivirlo al máximo”.

Cuando lo leí me sentí muy identificada, me encanta la idea de vivir hoy como si no hubiera un mañana, disfrutando del momento presente, consciente de que es lo único que tengo a cada instante.


Vive el momento presente intensamente, igual que hacen les niñes: juegan si están jugando, comen si están comiendo, cantan si están cantando…

Todo es temporal, nada dura para siempre.

Tener esto presente nos sirve para disfrutar de cada momento y de la relación con las personas que amamos. Vivir intensamente cualquier instante es regalarnos el tesoro más importante del que podemos disfrutar. 

En el año 2015, la marca de coches BMW realizó un anuncio publicitario que define, a grosso modo, qué es vivir el presente:

En el spot se oye una voz en off que le dice al protagonista del anuncio:

Cuando trabajes, trabaja. Cuando descanses, descansa. Cuando pedalees, pedalea. Cuando bailes, baila. Salta cuando saltes. Y cuando grites, grita. Si tienes que pelear, pelea. Cuando ayudes, ayuda. Y cuando lo intentes, de verdad inténtalo. Cuando avances, avanza. Cuando juegues, juega. Y cuando sueñes, sueña. Cuando ganes, gana. Y cuando pierdas, sobre todo cuando pierdas, pierde. Cuando conduzcas, conduce.

Pues de esto se trata justamente, de vivir plenamente todos los momentos de nuestra vida, y esto incluye los que no nos gustan. Lo único que tenemos asegurado es el presente porque el pasado ya no existe y el futuro no sabemos si llegará; cuando asumes esto desde el amor hacia ti, te lanzas a vivir con glotonería.


No esperes más para descubrir quién eres y qué quieres.

Tener presente que un día cualquiera moriremos no es para sentirnos mal, sino para tomar consciencia que mañana puede ser demasiado tarde. Es ahora cuando podemos descubrirnos, preguntarnos qué queremos y planificar una nueva estrategia.

Es el momento de preguntarte:

  • ¿Cuál es mi misión de vida? ¿Qué he venido a hacer aquí?
  • ¿A dónde quiero ir? ¿Estoy en el camino correcto para llegar donde deseo?
  • ¿Qué tengo que hacer distinto a lo que estoy haciendo hasta ahora para lograr llegar?

Si lo consideras necesario, pide el acompañamiento de una persona profesional del coaching o del crecimiento personal para que te ayude a configurar tu mapa de ruta.


Siempre estás viviendo el presente, aunque no te des cuenta de ello.

Si piensas en mañana, cuando este llegue será presente; lo mismo ocurre con la semana próxima, el mes que viene, etc. Siempre que llegues allí será presente, por lo que siempre estás viviendo en presente, otra cosa distinta es que tu mente no esté disfrutando de ese instante perpetuo, por eso es importante que trabajes en cultivar tu atención plena.

Te voy a contar una cosa con un ejemplo: cuando voy a ver la actuación de uno de mis hijos, hay algo que no me gusta hacer (y que solo hago a ratos y porque ellos me lo piden) que es grabarles mientras actúan. 

Y no me gusta hacerlo porque mientras estoy pendiente de si la cámara está bien, de si está enfocada, de si esto o lo otro, me estoy perdiendo lo más importante para mí: la actuación de mis hijos. Y no, no me sirve que me digas que ya tengo la grabación y que lo podré ver siempre que quiera, porque no es así. Lo que no vivo en el momento del concierto lo he perdido: la vibración de verles en directo, la emoción de oír los aplausos del público, ver cómo se mueven de un lado a otro del escenario, incluso aquella miradita cómplice que nos lanzamos de vez en cuando; todo esto y más, no lo puedes vivir en una grabación.

Así es que te invito a que:

  • Empieces a disfrutar de las cosas que vives en tu día a día. Símplemente vívelas.
  • Conversa con tu mente y, cada vez que te saque del momento presente, dile que no, que tú ahora estás poniendo tu atención en lo que está sucediendo y que del mensajito que te va mandando ya te ocuparás en otro momento, o quizás no.
  • Pon límites. Si eres de las personas que todavía no saben decir que NO, empieza ahora mismo. Entrénate a decir que no quieres ir a una comida de trabajo o familiar, que no quieres hacer esto o lo otro; y olvídate de cómo se lo pueden tomar las demás personas. Piensa en ti y en lo que quieres y no permitas que nada ni nadie te robe tu valioso tiempo.
  • Sonríe mucho, muchísimo. Tengas ganas o no. Y, sobre todo, sonríe cada vez que veas tu imagen reflejada en un espejo o en cualquier otro sitio. Sonríete siempre. No juzgues nunca tu imagen negativamente. 

De momento esto es todo por hoy.


Muchas gracias por haber leído mi artículo.

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