El león y el guardián del lago

Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida.

Dra. Elisabeth Kübler-Ross

Un día, un león que tenía mucha sed fue al lago a beber; pero en cuando acercó su cabeza al agua, vio su rostro reflejado en ella. Entonces, él pensó que ese león era el propietario del lago y decidió ir con cuidado para no enfadarle.

Asustado, se alejó de allí; pero el león tenía tanta sed que volvió al lago varias veces y todas ellas comprobó, angustiado, que el guardián del lago seguía allí.  Eso suponía un problema gordo para el león, ya que la sed que tenía era ya insoportable y no había ningún otro lugar por allí al que ir a beber agua.

Así es que, finalmente, decidió arriesgarse y se acercó de nuevo al lago para beber, pasara lo que pasara, le daba igual. Estaba desesperado.

Y lo que ocurrió en cuanto el león empezó a beber es que el guardián del lago se desvaneció, como por arte de magia.

Qué es el miedo

El miedo es una de las emociones básicas que traemos puestas de fábrica; al igual que el asco, la tristeza, la alegría y la ira.

Todas ellas tienen unas funciones determinadas, y la del miedo es la de protegernos de los peligros que aparecen en nuestra vida.

Cuando sentimos miedos, experimentamos una serie de sensaciones que son desagradables para nosotras: el corazón se acelera, la respiración se vuelve superficial y acelerada, sudamos, temblamos, nos paralizamos… Es la manera que tiene nuestro cuerpo de protegernos frente a un peligro real.

Nuestra mente no distingue entre lo que es real y lo que no lo es

Ella se guía por nuestras emociones, por aquello que sentimos. Así es que si hoy vivimos un suceso que nos angustia o una situación de miedo real y lo vamos explicando una y otra vez, nuestra mente lo percibe como un peligro real y activa todo el mecanismo de defensa que he nombrado en el párrafo anterior: corazón y respiración acelerados, temblores, sudor, parálisis…

Estas perturbaciones de nuestro cuerpo, si se producen ocasionalmente, no tienen más consecuencias en él; pero cuando revivimos mentalmente situaciones de miedo (lo hacemos cada vez que lo vamos contando a todas las personas que conocemos) estas alteraciones se van perpetuando y entonces es cuando se acostumbran a producir estados de ansiedad, estrés, etc., que, a medio o a largo plazo, conllevan problemas de salud que pueden terminar siendo graves.

Por esto es importante contar con recursos para ir controlando estas situaciones.

Explicar una vez algo que te ha sucedido y que te ha asustado o enfadado, va bien para desahogarse; pero el problema radica en contarlo una y otra vez.

Te propongo que pruebes algo que a mí me va muy bien para soltar situaciones y que dejen de molestarme.

Yo tengo una pizarra y allí escribo todo lo que me pasa por la cabeza sobre lo que he vivido o lo que quiero soltar.

Una vez me he desahogado escribiendo, respiro hondo dos o tres veces y lo borro mientras digo: “¡Gracias, gracias, gracias!”

Cada vez que aquello que he borrado me viene a la mente, le digo: “Pero, ¿qué haces aquí? ¿No te acuerdas que ya no existes?” y sigo con lo que estaba haciendo. Al principio, verás que estas situaciones pasadas vendrán a menudo a tu mente, pero, conforme vayas practicando esto, cada vez acudirán a tu mente con menos frecuencia.  

Como todo, es cuestión de práctica y de paciencia; pero si eres perseverante, podrás controlar esos pensamientos que acaban provocando crisis de ansiedad.

Escribir y luego borrar diciendo «gracias, gracias, gracias».

Qué ocurre cuando sentimos miedo por cosas que aún no han sucedido

Nuestra mente está enamorada de los miedos limitantes y le encanta ver peligros donde no los hay, aunque para ella son reales y nos los entrega en forma de preocupación, ira, celos, estrés, ansiedad, tristeza… Y tienen la gran habilidad de tergiversar nuestra percepción de la realidad.

Estas formas de miedo nos desgastan mucho, tanto a nivel físico como emocional, y, tarde o temprano, este agotamiento que producen nos acaba pasando factura, así que nos interesa mirarlas de cara y cuestionarlas.

Cuando empiezas a plantarle cara a tus miedos se abre un nuevo camino para ti. No es un camino ni fácil ni rápido de andar, pero cuando lo has transitado la recompensa es tener paz interior y vivir sin ansiedad. ¿No te parece una buena motivación?

El primer paso siempre es el más costoso pero, una vez hecho, los siguientes llegan con mayor facilidad.

¡Cuidado con las trampas de la mente!

Antes ya te he comentado que la mente está enamorada de los miedos limitantes y, algo que no le gusta nada, es que hagas cambios en tu vida. Esto es así porque ella se siente segura teniéndolo todo controlado.

Así es que cuando empiezas a trabajar en tus miedos y, por lo tanto, comienzas a planificar cambios de hábitos, ella se resistirá. Es cuando vienen a tu mente frases del tipo: “Ya estás bien cómo estás”, “¿Para qué te vas a complicar la vida ahora?”, “¿Y si empiezas mañana?”, “¿Y si…?”   ¡STOP!

Respóndele algo así: “Muchas gracias, pero he decidido empezar ahora.”

Utilizar el verbo “decidir” cuando tomas una determinación de algo te da mucho poder, porque lo que vas a hacer no es fruto de las circunstancias ni porque nada te obligue a hacerlo, lo vas a llevar a cabo porque lo has decidido tú.

3 ideas para que empieces a gestionar tus miedos

1.- Decidir dar el primer paso. 

¿Te acuerdas de la historia que te he contado al principio? ¿Qué ocurrió con el guardián del lago cuando el león empezó a beber? 

En el momento que el león hizo su primer paso, el guardián del lago se desvaneció como por arte de magia. Cuando tú tienes un miedo irracional a algo, como por ejemplo a realizar llamadas de venta, estar en lugares públicos, al agua, a volar, a hablar en público, etc. (ya sabes, son tantos que es imposible nombrarlos todos), y decides hacer una acción que te permita comprobar que no te pasa nada malo por hacerlo, has roto una gran barrera que te va a permitir avanzar cada vez más y a mayor velocidad hacia tu libertad personal.

Así es que te propongo que escribas ahora mismo qué decides hacer hoy para dar un primer paso que te permita empezar a romper esa jaula de cristal en la que te mantienen encerrada tus miedos irracionales.

Una vez tengas este primer paso detallado, planifica los siguientes pasos. Ves avanzando poco a poco hacia tu libertad. Una vez empiezas, ya no hay marcha atrás.

El primer paso es el inicio.

2. La táctica de cambiar tu diálogo interno

En este artículo te he hablado de las trampas que la mente nos envía en forma de diálogo interno.

Es importante adquirir la habilidad de detectarlas y de darles la vuelta. Por ejemplo, si te dice cosas así: 

“A mi edad ya no voy a cambiar”, es cuestión de responderle: “Cualquier edad es buena para mejorar mi vida”.  Busca biografía de personas que transformaron su vida cuando ya habían dejado atrás su juventud, como por ejemplo la artista estadounidense Anne Mary Roberston, que logró el éxito a los 70 años; o Carol Gardner que se convirtió en millonaria cuando ya pasaba de los 50 gracias a su capacidad creativa, y podría ponerte muchos ejemplos más.

“No lo voy a lograr por más que lo intente”, a esto puedes responder algo así: “Si soy constante y tengo paciencia conmigo misma, lo conseguiré. Y mira, ahora mismo voy a empezar a planificar mi paso a paso sobre qué necesito hacer para lograrlo. 

No hace falta que improvises las afirmaciones positivas; tú ya conoces cuáles son las objeciones que te pone tu mente, esos pensamientos limitantes respecto a eso que necesitas cambiar, entonces, siéntate y construye tus frases de poder. Tenlas siempre a mano y utilízalas siempre que lo necesites.

3. El juego de la amiga imaginaria

Este me encanta. Imagina que tienes una amiga a la que quieres mucho, pero mucho. Es igual que tú, pero mucho más joven.

Eres su mayor apoyo, siempre te cuenta lo que le ocurre y resulta que hoy te explica que tiene miedo justamente a eso que le temes tú también. ¿Qué le dirías para ayudarla? Te recuerdo que la amas mucho y que no quieres ni que sufra ni que se vea limitada a causa de ese miedo.

Abrázala, dile que estás a su lado, que ese miedo es producto de su mente, que es irreal y que juntas lograréis vencerlo. Una vida más libre os espera al otro lado del miedo.

Esto es todo por hoy.

Muchas gracias por leerme. Nos encontramos en el siguiente post.

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