“Si tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, gastaría los primeros 55 minutos en formular la pregunta apropiada.”
Albert Einstein

La importancia de las preguntas.

Ante cualquier adversidad de la vida o ante cualquier problema es importantísimo saber hacernos las preguntas correctas.

 

¿Cómo son las preguntas correctas?

Son preguntas abiertas.  Existen dos tipos de preguntas:

Las cerradas:  Son las que se responden con un sí o con un no.

Las abiertas:  Necesitan una reflexión previa antes de responderlas.

 

Por ejemplo, le podemos preguntar a una niña: «¿Has salido al patio a jugar?» y ella responderá «sí» o «no» (pregunta cerrada); pero si le preguntamos: «¿Qué es lo que más te gusta de salir al patio a jugar?», aquí ya la estoy «obligando» a hacer una reflexión, a buscar qué es lo que más le gusta y a encontrar más respuestas que no son solamente un «sí» o la de un «no» (pregunta abierta).

En definitiva, pone a trabajar su cerebro.

 

Preguntas que nos hunden y preguntas que nos suben la vibración.

Ante un problema o una situación desagradable, puedes hacerte preguntas que te hundan o preguntas que te permitan aceptar la situación y descubrir qué puedes hacer tú para darle la vuelta.

Preguntas del tipo:

¿Por qué siempre me pasa a mí?

¿Qué he hecho yo para que me pase esto?

¿Otra vez a mí?

¿Y si me echan del trabajo?

Estos tipos de preguntas suelen enfocarse en el pasado, como, por ejemplo: «¿De nuevo a mí?»; nos suelen hacer predicciones pesimistas del futuro: «¿Y si me echan del trabajo?»; y muchas suelen empezar con un «por qué»: «¿Por qué siempre me pasa a mí?».

Si te fijas bien, estas preguntas solamente sirven para hacerte sufrir y tirar por tierra toda tu autoestima. Te dejan en una situación de indefensión en la que tú no puedes hacer nada para cambiar eso que te angustia. Es decir, te sitúa en una posición de víctima ante las circunstancias que tienes delante.

Empezar a tomar conciencia del tipo de preguntas que nos hacemos ante las diversas situaciones que vamos viviendo, hace que podamos cambiarlas por otras que nos permiten tomar las riendas de nuestra vida, es decir, hacernos responsables de ella.

Según Anthony Robbins, las preguntas poderosas consiguen tres cosas específicas:

  • Cambian aquello en lo que te estás enfocando.
  • Te ayudan a cambiar aquello que suprimes.
  • Cambian los recursos que tienes y te abren a nuevos mundos.

Siguiendo con los ejemplos anteriores, podemos cambiar las preguntas negativas por otras positivas y alentadoras:

 

Si acostumbras a preguntarte:    

¿Por qué siempre me pasa a mí?    , ¿Qué he hecho yo para que me    pase esto?,

¿Otra vez a mí?, ¿Y si me echan del trabajo?

Pregúntate:

¿Qué puedo hacer para que no me pase?, ¿Qué tengo que cambiar para que no me vuelva a pasar?, ¿Cuántas veces más me tiene que pasar esto para que haga cambios en mi vida?, ¿Este miedo es real? Si lo es, ya ha llegado el momento de emprender acción: decido empezar a reciclarme, a estudiar alternativas, a buscar nuevas opciones.

 

¿Por qué nos interesa acostumbrarnos a hacernos preguntas abiertas ante un problema o algo que nos preocupa?

Porque cuando nos hacemos las preguntas poderosas, nuestra mente se enfoca en la solución y no en el problema.

Dar vueltas y más vueltas a las cosas que nos preocupan hace que estemos enfocadas en lo que no queremos y, si has ido siguiendo los documentos anteriores, ya sabrás que el truco está en enfocarnos en lo que sí queremos, y lo que queremos es encontrar la salida y no quedarnos en los problemas.

Cuando nos hacemos este tipo de preguntas, nuestra mente se abre a nuevas salidas porque ya no está enfocada en el problema.

Seguramente habrás oído o leído la frase de Einstein que dice que «la mente es como un paracaídas, sólo funciona cuando se abre». Y la manera que tenemos de abrirla es precisamente cuestionándonos las cosas, haciéndonos las preguntas que no nos hacemos habitualmente.

Tengo clientas que me dicen: «Es que no entiendo por qué me hacen esto a mí» (es una pregunta encubierta que la podemos formular así: «¿Por qué siempre me hacen esto a mí?»). En esta expresión se ve bastante bien una posición de víctima de la persona que la realiza.

Mi propuesta es: «¿Qué puedo aprender de esta situación?» o «¿Cuál es la lección que puedo extraer de esto?»

El arte de hacerte las preguntas correctas.

 

EJEMPLOS DE PREGUNTAS QUE TE PUEDEN AYUDAR A CONOCERTE MEJOR

Aparte de practicar nuevas preguntas para las situaciones que te resulten complicadas (recuerda que sean preguntas abiertas), te propongo que respondas preguntas como las que te propongo a continuación y que resultan ser una poderosa herramienta de autoconocimiento.

  1. ¿Cuáles son mis mejores cualidades?
  2. ¿Me soy fiel a mí misma? ¿Vivo de acuerdo con mis principios?
  3. ¿Realmente me amo y me acepto de manera incondicional?
  4. ¿Cuántas veces al día me digo (verbal o mentalmente) que me amo mucho y que soy la persona más importante de mi vida? ¿Qué puedo hacer para mejorar mi marca?
  5. ¿Cuáles son las cosas que más me cuesta aceptar de mí misma? ¿Qué puedo hacer para ir aceptándolas y corregir las que realmente me desagradan?
  6. ¿Cuáles son mis valores?
  7. ¿Qué cosas me provocan alegría? ¿Tengo la alegría integrada en mi vida al margen de lo que pase a mi alrededor?
  8. ¿Qué cosas me entristecen? ¿Observo esta tristeza, la acepto y la dejo pasar?
  9. ¿Qué cosas me provocan rabia? ¿Cómo puedo canalizar esa rabia de manera saludable?
  10. ¿En qué ocasiones me siento más indefensa? ¿Qué puedo hacer para fortalecerme ante ellas?
  11. ¿A qué le tengo miedo? ¿Qué miedos son los que me limitan? ¿Cómo puedo trabajar en mí para ir superándolos?
  12. Si tuviera la lámpara mágica de Aladino, ¿qué tres deseos (para empezar) le pediría?
  13. ¿Cuánto tiempo cada día me lo dedico a mí misma? ¿Es suficiente? Si considero que querría más, ¿cómo me puedo reorganizar la agenda para dedicarme más tiempo a mí misma?
  14. ¿Cómo me gustaría que fuera mi vida en estos momentos? ¿A cuánta distancia de este ideal se encuentra mi vida actual? ¿Qué puedo empezar a hacer hoy para irme acercando a esta vida que me gustaría vivir?
  15. ¿Qué cosas de la vida me resultan más dificultosas?

 

Para terminar quisiera recordarte un diálogo entre dos personajes de la serie «Pulseras rojas», Mariona (una niña de unos 11-12 años) y Toni (de unos 20 años):

Mariona:

  • ¿Para quién son?  (Refiriéndose a unas flores que tiene Toni en sus manos.)

Toni:

  • Para Álex… Le quiero pedir…

Mariona:

  • ¿Qué? ¿Que venga al baile?

(…)

Toni:

  • ¿Cómo se pide a una chica para ir a un baile?

Mariona:

  • Pidiéndoselo. (…) Se lo dices. Solamente eso.

Toni:

  • ¿Y si me dice que no?

Mariona:

  • ¿Y SI TE DICE QUE SÍ?

 

Siempre que te encuentres pensando algo parecido a «¿Y si …?» y detrás hay un pensamiento negativo, cámbialo enseguida por uno positivo. Como hace Mariona con Toni.

Muchas gracias por leerme. Un afectuoso abrazo.

Janet

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