Cuando empezamos a pensar en grande nos ocurre que también nos ponemos metas muy elevadas, algo que nos va a dificultar mucho poder lograrlas y, lo más probable, es que nos quedemos a medio camino.


Agendar los pequeños objetivos y adquirir compromiso, es lo que hace asumible y posible un gran objetivo.
Pequeños objetivos: grandes logros.

Tener una gran meta es algo muy estimulante al principio, pero el siguiente paso es  dividirla en pequeños objetivos que podamos ir alcanzando progresivamente; eso es lo que nos va a permitir llegar a ella paso a paso.

Al dividir la meta en pequeños objetivos, siempre y cuando los vayamos realizando día a día, nuestro cerebro recibe una sensación de recompensa muy gratificante que le incita a continuar; por el contrario, cuando pretendemos llevar a cabo una meta grande, nuestro cerebro no percibe una recompensa a corto plazo y esto le hace perder interés por lograr la meta y es cuando abandonamos.

De ahí el poder de dividir algo grande en pequeñas acciones.


Revisa siempre tus objetivos.

Una vez te has fijado tus objetivos, llega el momento de repasar que sean objetivos estimulantes, ecológicos y realizables.

Es importante que sean lo suficientemente estimulantes para que, al realizarlos, nuestro cerebro reconozca la satisfacción de haberlo logrado, ya que esto será el combustible para realizar el siguiente objetivo. Como si se tratara de ir subiendo cada día el peldaño de una escalera.

También es recomendable que por cada cinco o diez objetivos logrados te regales una pequeña recompensa. Tenla preparada y piensa en conseguirla.

Otras herramientas que te pueden ayudar a mantener la ilusión por lograr tus objetivos es la de dibujar un gráfico y luego ir coloreando los recuadros cada vez que consigas realizar un objetivo. Esta técnica, aunque muy sencilla, es altamente motivadora porque te permite tener en un lugar visible una imagen clara de tus avances.

Para que un objetivo sea ecológico es imprescindible que sea saludable para todas las partes implicadas y para su entorno, es decir, que no resulte negativo para nuestro ámbito familiar, social y personal. Por ejemplo, si decidimos fijar unos objetivos para nuestro emprendimiento, debemos tener cuidado de que estos objetivos no nos impidan mantener una relación saludable con nuestra familia, amigos y, principalmente, con nosotras mismas.

Cuando revises tus objetivos es de vital importancia que tengas en cuenta si son realizables o no.

Cuando nos marcamos objetivos demasiado complicados para nosotras, será difícil que los llevemos a cabo. Una cosa es definir objetivos retadores y otra distinta es objetivos inalcanzables. 

Si al revisar tus objetivos encuentras uno o más demasiado complicados de llevar a cabo, es muy recomendable que los dividas en subobjetivos porque esta será la manera de lograr llevarlos a buen término.


Muchas gracias por leerme. 

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