La historia de hoy habla de que debemos colaborar y no rivalizar, que cada persona es buena en algo y tiene sus fortalezas y que ninguna es mejor que otra.

No rivalices, vive el presente y disfrútalo.

En un bosque cercano a una ciudad, habitaban dos vagabundos enemistados entre sí. Se pasaban el día compitiendo para demostrar que uno era mejor que el otro, con la particularidad de que uno era cojo y el otro ciego.

Una noche hubo un inciendio en el bosque de tal magnitud que sus chozas empezaron a arder. El cojo no podía escapar corriendo, pues sus muletas se estaban quemando, y el ciego podía correr pero no veía hacia dónde.

En ese momento los dos se dieron cuenta de que si no olvidaban su estúpida competitividad y no unían sus recursos, tendrían una muerte tan horrible como certera. Por lo que el ciego cargó con el cojo y se coordinaron como si fueran una sola persona para llegar a la ciudad.

Fue así como pudieron salvar sus vidas, a la vez que se hicieron grandes amigos.

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