“Cuando miramos cara a cara nuestros miedos y vamos dando pequeños pasos para afrontarlos, estos se van disipando y esto, progresivamente, nos va dando más y más coraje.”

Janet Recasens

Los grandes miedos, y los no tan grandes también, los podemos vencer si decidimos hacer cada día pequeñas acciones diarias para lograrlo.

Cuanto más grande sea tu miedo, más puedes dividirlo en pequeños pasos diarios (pequeños en apariencia porque juntos terminan siendo un gran paso).

Es importante ser constantes y valorar cada paso que damos para superar nuestros miedos. 

A mí me gusta compararlo como cuando trabajamos para que las criaturas venzan el miedo a la oscuridad por la noche.

En estos casos los vamos enfrentando poco a poco a ella. Por ejemplo, al principio les dejamos una luz encendida; al cabo de un tiempo, una luz más tenue (venden unas especiales que tienen formas divertidas); luego ya terminaremos apagando del todo la luz. Sería inapropiado acortar estos pasos y hacer que se enfrente directamente a sus miedos.

Con las personas adultas el sistema es el mismo. Vamos, poco a poco, exponiéndonos a nuestros miedos hasta que llega un día en el que ya lo hemos vencido y entonces tocará volver a empezar con otro.

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