“No esperes. Nunca será el momento adecuado. Comienza donde estás parado y trabaja con las herramientas que puedas tener a tus órdenes, y encontrarás mejores herramientas a medida que avances.”

George Herbert

La vida es corta. No lo demores.

¿Tienes una idea, un proyecto o una ilusión, pero no sabes cómo llevarla a cabo o no crees que puedas lograrlo? Es más accesible de lo que puedes ver ahora.


Sumérgete en la información sobre tu proyecto.

Actualmente contamos con una herramienta que, bien usada, contiene verdaderos tesoros: Internet.

Pon en un buscador palabras relacionadas con la idea que tienes en tu cabeza y localiza artículos, vídeos, cursos gratuitos o de pago… que tengan relación con ella. Esto lo que va a conseguir es que puedas abrir tu mente y ver que es posible llevarla a cabo, materializarla.

Haz una labor intensa de búsqueda y sumérgete en todo lo que encuentres relacionado con ella. Deja que toda esta información se vaya instalando en tu mente para que puedas usarla. Cuando más lo necesites estará disponible para ti.


 Da tu primer paso sin demasiada demora. 

 Ahora que ya has pasado un tiempo absorbiendo información, siguiendo a personas que han logrado materializar sueños parecidos al tuyo, ahora que ves que es posible, te toca a ti dar el primer paso.

Aparta de tu mente los perfeccionismos y planta cara a las excusas. Jamás llegarás a lograrlo si no empiezas.

Está comprobado que, cuando te pones en acción y das un primer paso, el mero hecho de haberlo realizado supone un fuerte empuje para seguir.

Einstein decía que “nada se mueve hasta que algo se mueve”. Cuando das un primer paso es casi inevitable dar un segundo, un tercero y muchos más.


Aquieta los mensajes limitantes de tu mente.

Tu mente te mandará avisos aterradores para que abandones antes de empezar. Frases del tipo: “tú no sirves para esto”, “esta persona sabe mucho más que tú, ella llegará lejos, pero tú…”, “mejor quédate como estás”, “¿para qué te vas a complicar la vida?”, “todavía no sabes lo suficiente para empezar”, y un sinfín de etcéteras más.

Estos mensajes los llevas arrastrando casi toda tu vida; ¿no crees que ya ha llegado el momento de decirles: “¡Basta! Hasta aquí” y empezar a volverte algo respondona? Te dejo algunas ideas para ayudarte con las respuestas (aunque intenta ir elaborando las tuyas propias):

 “Tú no sirves para esto”: ¿Cómo lo sabes si nunca me has dejado intentarlo? Ahora lo voy a probar, pero no una vez sino muchas, hasta que me salga bien.

“Esta persona sabe mucho más que tú, ella llegará lejos, pero tú…”: Yo no voy a compararme ni con ella ni con nadie. Cada persona tiene algo especial para aportar y en este mundo hay espacio para todas.

“Mejor quédate como estás”: Eso es lo que a ti te gustaría para evitar hacer el esfuerzo de aprender cosas nuevas y de evolucionar. No vas a ser tú quien me detenga.

 “¿Para qué te vas a complicar la vida?”: La vida que estoy viviendo ahora es la complicada porque es una vida de resignación. Quiero aprender cosas nuevas, hacer algo distinto a lo que he hecho hasta ahora.

 “Todavía no sabes lo suficiente para empezar”: Y  jamás aprenderé lo suficiente si no empiezo. Con la práctica voy a ir adquiriendo cada vez más destreza, hasta que termine alcanzando los niveles deseables y más.

Sea como sea, muévete. Da un paso distinto cada día y ve avanzando; si lo haces así, alcanzarás tu meta casi sin darte cuenta. 


Rellena el formulario y cuéntame en qué te puedo ayudar. Recuerda que la primera sesión es gratuita.

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