“El miedo que nos limita es el que nos hace dudar de nuestras propias capacidades y nos dibuja un panorama en el que nada bueno nos espera.”

Janet Recasens

Ese miedo nos ha sido inculcado desde la infancia, y la mente sigue repitiendo ese mensaje en la edad adulta.

Algo que todas las personas sabemos es que un día moriremos, lo que no sabemos es cuándo y, a pesar de conocer de sobras estos datos, todavía nos permitimos el lujo de vivir con un montón de miedos limitantes que nos impiden disfrutar de este gran regalo que es la vida.

Los miedos limitantes son esos miedos aprendidos a base de los mensajes que hemos recibido de manera continuada a lo largo de nuestra primera etapa de vida; estos mensajes han quedado tan grabados en el subconsciente que cuando ya somos personas adultas, nuestra mente continúa repitiendo estos miedos que nos han inculcado desde la niñez.

La cultura popular también tiene refranes que apoyan estos mensajes limitantes y de miedo irracional, uno de ellos es el que dice “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que nos invita a quedarnos tal y como estamos aunque estemos conviviendo con alguien que nos esté haciendo daño o nos encontremos trabajando en un puesto en el que no nos tratan como es debido; otro refrán que me gustaría eliminar del refranero popular es aquel que dice: “quien bien te quiere, te hará llorar”, es terrible porque detrás de ese “te quiero” se justifica un maltrato (impedir realizar algo que te ilusiona, o recibir un bofetón o una regañina considerable), quien realmente te quiere te va a hacer reír; y podríamos seguir porque hay una buena lista de ellos: “más vale pájaro en mano que ciento volando” fomentando la escasez y el pensamiento de que todo es limitado; y para terminar este breve repaso a los refranes con mensajes limitantes y que fomentan el miedo y la desconfianza: “piensa mal y acertarás”; en contraposición a este refrán, creé en el año 2016 el programa “Piensa bien y acertarás” porque lo que pensamos tiene una influencia directa en nuestras palabras y en nuestras acciones por lo que si pensamos mal, hablaremos mal y actuaremos mal.

Juega a cuestionar tus pensamientos de miedo y de limitación, busca su origen, ¿son tuyos o los has heredado a base de los mensajes recibidos? ¿son reales o son una creencia familiar?

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