La mayoría de los escollos con los que chocamos cuando vamos avanzando hacia el camino de nuestro éxito los hemos puesto nosotras de manera consciente o inconsciente. Conocer esto te va a permitir vencerlos. Veamos cuáles son los obstáculos más habituales que acostumbramos a ponernos cuando caminamos hacia el logro de nuestras metas deseadas.

Actitud positiva, acción y perseverancia.

1. No tener una actitud mental positiva.

Hellen Hadsell dijo una vez que “el éxito es proporcional a la actitud positiva y al control mental que desarrolles”.

De la actitud que tengas en cada momento va a depender que llegues o no a lograr vencer todas las adversidades que se van a cruzar en tu camino cuando te dirijas a conseguir materializar tus deseos.

Con una actitud positiva adoptas el convencimiento de que puedes lograrlo y al revés, un obstáculo autoconstruido se inicia en el momento en que comienzas a creer que no puedes.


 2. No tener un claro enfoque hacia donde quieres ir.

Florence Ndagire es la primera mujer ciega y africana que consiguió licenciarse en derecho a pesar de la gran cantidad de obstáculos con los que se encontró. Ella tenía un deseo ardiente de lograrlo y un enfoque muy claro de hacia dónde quería llegar; por ejemplo, ella continuó asistiendo a pesar de que en los centros educativos no tenían material adecuado para personas ciegas. Una vez en la universidad se encontró con claras desventajas respecto a sus compañeros, y una de ellas era no disponer del ordenador necesario para interpretar oralmente los textos de estudio. Afortunadamente, unos misioneros le compraron el ordenador que necesitaba y eso le hizo el camino más llano; pero ella jamás se rindió. 

Florence resistió todos los obstáculos y las burlas que otros compañeros le hacían por su ceguera, porque ella solo dejaba espacio en su mente a lo que realmente quería alcanzar.

Saber lo que quieres conseguir es tu tesoro; ahora solamente tienes que crear un mapa de ruta y mantenerte enfocada en tu meta durante todo lo que tardes en llegar a ella.

Para alcanzar la victoria es imprescindible que no dejes espacio para las dudas sobre tu éxito, porque lo único que hacen las dudas es restarte fuerzas hasta que te acabas rindiendo, y cuando esto ocurre te provoca un gran malestar, sientes una gran decepción e insatisfacción de ti misma.

¡IMPORTANTE! Los pensamientos positivos y el enfoque solamente se transformarán en resultados si van acompañados de la ACCIÓN. Es decir, por más que yo cada día piense en positivo y me vaya diciendo «¡lo conseguiré!», si no me formo, si no me comunico con quién necesito comunicarme, en definitiva, si no me muevo, no conseguiré resultados.

Siempre procuro tener presente una frase de Albert Einstein: «Nada se mueve hasta que algo se mueve».

En cualquier mapa de ruta hay que hacer ajustes y variaciones debido a imprevistos (viento, tormenta,…) para poder seguirlo.

 3. No ir corrigiendo los pequeños desvíos que se van produciendo a lo largo del camino.

 Una vez leí en alguna parte que los aviones desde que salen de su punto de origen hasta que aterrizan, han sufrido un montón de pequeñas desviaciones que han ido corrigiendo los pilotos. Dicen que, de no ir corrigiendo estas pequeñas desviaciones, el avión aterrizaría a muchos kilómetros de distancia de su destino.

En el párrafo anterior te he hablado de que, para conseguir llegar a tu objetivo, es importante que elabores un mapa de ruta.

Ahora añadiré también que es importante llevar un diario personal sobre cómo está yendo todo el camino hacia tu meta.

En este diario es importante ir escribiendo si las cosas van según habías previsto o si hay (que normalmente siempre hay) obstáculos para ir solucionando.

También tienes que escribir los días que no has hecho nada para avanzar hacia tu proyecto. Escribe cuál o cuáles son los motivos por los que ha pasado esto.

Después estudia cómo puedes ir corrigiendo estas pequeñas desviaciones. Es importante hacerlo cuando son pequeñas porque es cuando resulta más sencillo subsanarlas; si van pasando los días, las semanas o incluso los meses sin ir haciendo estas correcciones, te irás alejando cada vez más de tu meta y entonces te será más difícil reengancharte, lo que genera un número elevado de abandonos.

Vuelve a pensar en el ejemplo de los aviones que te he comentado antes. Imagina que coges un vuelo desde Barcelona a Montevideo y que los pilotos no van corrigiendo las pequeñas desviaciones habituales que se van produciendo a lo largo del viaje. Momentos antes de aterrizar, sientes la voz del comandante que dice:

“Señoras y señores estamos a punto de aterrizar en medio del desierto de Gobi (entre China y Mongolia). Esperamos que tengan una bonita estancia.”  ¿Cómo te quedarías? 

Cuando estamos llevando a cabo un proyecto (personal o profesional), necesitamos tener una planificación lo más detallada posible e ir siguiéndola día a día para evitar estas desviaciones que suelen ser producto de las improvisaciones.

En el próximo artículo te mostraré cómo hacer una planificación y te daré tres ejercicios que te van a ayudar a mantener tu enfoque.

Muchas gracias por leerme.

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