“La soledad, cuando es aceptada, se convierte en un regalo que nos lleva a encontrar nuestro propósito en la vida.”

Paulo Coelho

También las personas jóvenes pueden sentirse solas.

Sobre la soledad.

Me gustaría empezar destacando que una cosa es vivir sola y la otra es estar o sentirse sola. Es algo muy distinto. 

La soledad tiene la ambigüedad de ser algo que muchas personas desean y buscan y otras quieren huir de ella porque no quieren estar solas.

En general, cuando pensamos en la soledad no deseada pensamos en las personas ancianas, y esto, aunque son el colectivo que sufre más esta soledad, no es el único.

Personas que se acaban de separar de sus parejas o que sufren la muerte de un ser querido, personas jóvenes que acaban aislándose y sufren de soledad o personas con problemas de salud mental; en la adolescencia se puede sentir un gran vacío aunque se esté rodeado de otras personas y entonces hay una gran dificultad para conectar con el entorno, etc. 

El sentirse constantemente en soledad llega a afectar la salud emocional y, consecuentemente, la física, por lo que al final de este artículo daré algunas pautas para ayudar a paliar este sentimiento de soledad.

La soledad es un estado emocional en el que las personas perciben una desconexión de las personas que las rodean, sienten un gran vacío.


La soledad en tiempos de pandemia.

La pandemia ha puesto más de relieve la soledad de las personas. Hemos estado confinadas y esto, en algunos casos, ha supuesto romper con las rutinas necesarias para una estabilidad emocional (principalmente en los casos de personas con problemas de salud mental), una convivencia estrecha con personas con las que no hay una buena relación y, en el caso de las personas mayores, la de un aislamiento brutal.

Aunque deseo remarcar que hay personas ancianas que llevan años confinadas en su casa sin poder salir ni relacionarse con otras personas porque viven en su casa de toda la vida, esa que se encuentra en un segundo o tercer piso de altura en un edificio que no dispone de ascensor. Y esto, cuando la movilidad empieza a reducirse, supone un elevado impedimento para salir de casa y relacionarse. En este caso hablamos de una soledad vivida en silencio. Estas personas no existen para la mayoría porque no son visibles.

Aunque reciben atención domiciliaria (que en tiempos de pandemia se restringió considerablemente), tratan con personas profesionales de la salud, pero no con amistades o relaciones más lúdicas.

Y nosotras ya hace meses que salimos a la calle, pero ellas continúan confinadas.


Algunos de los síntomas más habituales de la soledad no deseada.

  • Sientes que nadie empatiza con tus problemas, que ni siquiera los entienden.
  • Percibes que todas las otras personas disfrutan de tener amistades, menos tú, que no tienes.
  • Sientes una gran vergüenza cada vez que te equivocas en algo.
  • Te da terror equivocarte en algo y que las demás personas se den cuenta de ello.
  • Por más rodeada de gente que estés, siempre te sientes aislada, como que nadie te hace caso. Te sientes invisible.
  • Sientes que tu autoestima está por los suelos.
  • Tienes una gran dificultad para establecer algún tipo de conversación con personas desconocidas.
  • Te sientes mal y triste pensando que no importas a nadie, porque nadie es consciente de cómo te llegas a sentir de mal.
La soledad en la ancianidad es muy invisible para el conjunto de la sociedad.

Cosas que podemos hacer para vencer toda esta situación.

  1. Entender y aceptar que nadie está obligado a satisfacer nuestras necesidades. El problema que tenemos cuando sentimos un gran vacío dentro de nosotras es que buscamos en las demás personas que lo llenen y esto no es posible. Llenar este vacío está en tus manos.

Cuando no esperamos que otras personas nos llamen, nos manden un mensaje, nos inviten a algún evento… y dejamos de quejarnos porque no lo hacen, les damos más espacio y todas nos sentimos más libres.

  1. Cuidado con el tipo de personas con las que te relacionas. No estés con personas negativas, esas que siempre se están quejando, que todo lo encuentran mal, que cuentan una y otra vez lo mal que están las cosas, porque tú no puedes cargar de más peso tu mochila emocional.
  1. Admite que te sientes sola. Háblalo con tu familia y con las personas que te rodean. Explícales que sientes un gran vacío a pesar de que ellas están allí y que necesitas que te ayuden a salir de allí.

Si, a pesar de esto, no logras sentirte mejor, busca ayuda profesional; pero no te quedes por más tiempo en este asfixiante estado.

  1. Utiliza el entorno virtual con sensatez, es decir, sin miedo a usarlo ni estar todo el día enganchada a él.

Actualmente (y todavía más a raíz de la pandemia) hay muchas actividades que podemos realizar online. El hecho de que sea virtual no impide que nos sintamos acompañadas por el grupo de personas con las que compartimos la actividad. 

Ejemplos de cosas a las que podemos apuntarnos: intercambio de idiomas, estudio de idiomas, grupos de conversaciones, sesiones de coaching grupal, manualidades, costura, etc.

Mi recomendación es que, elijas la actividad que elijas, sea grupal y en directo. Que te permita ir estableciendo relación con las personas con las que compartes la actividad.

  1. Haz voluntariado. Esto es algo que da mucho bienestar a las dos personas: la que recibe el voluntariado y la que lo hace.

El rato que estés contribuyendo en un voluntariado, te olvidarás de tus problemas y de tu vacío porque te vas a sentir muy útil regalando tu tiempo y energía para ayudar a otras personas.

  1. Si te sientes mal y estás sola, no dudes en pedir ayuda. No esperes a estar peor. Puedes llamar al teléfono de la esperanza  allí te escucharán sin juzgarte y podrás expresarte sin miedo alguno.
  1. Llora siempre que lo necesites. Desahógate, estés sola o acompañada, si tienes ganas de llorar, hazlo. No te las reprimas. Permite expresarte cómo te sientes.
  1. Deja ya de criticarte y de juzgarte. No te lo mereces, y esto lo único que consigue es enviar tu autoestima al sótano en un segundo.
  1. Ten siempre a mano dos o tres personas a las que puedas llamar para pedirles que te escuchen cuando lo necesites. Haz tú lo mismo con otras personas. Dales tu teléfono y diles que te llamen si lo necesitan. No te preocupes si un día alguien te llama y tú no te sientes bien. No hace falta que cojas el teléfono, recuerda que tú no eres la única opción de esa persona; pero, por favor, si estás bien atiende la llamada.
  1. Conecta con el presente. Haz dos respiraciones conscientes varias veces al día. Esto te va a aportar unas dosis enormes de bienestar. Con la práctica diaria, notarás grandes beneficios. No desestimes este ejercicio porque es muy poderoso.

Muchas gracias por leerme.

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *