Hemos vivido muchos años obviando que la inseguridad y la incertidumbre forman parte de la vida y nos quedamos encerrados en una frágil burbuja de falsa seguridad que se rompe cada vez que vivimos un cambio duro en nuestras vidas como puede ser la muerte de un ser querido, quedarnos sin trabajo, el diagnóstico de una grave enfermedad, o cosas menos graves como es la reciente pandemia que nos ha sacudido fuertemente y a nivel mundial.

La escritura emocional es una formidable y potente herramienta tanto para el autoconocimiento como para la resolución de problemas y conflictos.

Es importante que seamos conscientes de que la seguridad no forma parte de la vida y que esto no tiene que significar para nada que vivamos con miedo, sino todo lo contrario.


Cosas que puedes practicar para salir adelante en momentos difíciles y no tan difíciles.

1.    Aprender a aceptar.

Nos han enseñado que es importante tener las cosas bajo control y a evitar las situaciones que nos hacen sufrir; ambas cosas no son más que espejismos que se desvanecen y nos dejan sin recursos cuando tenemos una adversidad importante (y a veces no tan importante).

Aceptar nos permite entender que habrá cosas que no dependen de nosotras y nos permite dejar de evitar para vivir las situaciones difíciles afrontándolas de la mejor manera posible.

Así es que ante una situación en la que te sientas desbordada puedes hacer el siguiente ejercicio (si te puede ayudar una persona de confianza, que no juzgue, que te acompañe, mejor):

–       Haz dos listas de las cosas que rodean esa adversidad. En una escribirás lo que puedes hacer tú para mejorarla o salir de allí y en la otra todo aquello que no depende de ti.

–       Una vez tengas las dos listas, ármate de valor (como siempre digo, esto es una cuestión de entreno y, aunque al principio pueda costar, conforme vayas practicando, te costará menos de hacer) y ves aceptando línea por línea aquello por lo que tú no puedes hacer nada, y céntrate en la otra, en la que depende de ti.

–       La clave más importante que te puede ayudar a gestionarlo mejor está precisamente en esta última frase del punto anterior, ya que si te centras en poner en marcha aquello que depende de ti, la implicación que esto te provoque va a quitar tu atención principal de lo que no depende de ti.

2.    Ten un hobby.

Cuando dedicas tiempo y energía en practicar un hobby, toda tu atención se encuentra plenamente enfocada en él y esto es una gran ayuda para mantenerte en tu momento presente y en conectar con tu parte más espiritual.

Este tipo de actividades ayuda a mantener la mente activa y a no dar tantas vueltas a los problemas o a las incertidumbres. No es una manera de huir, es una manera saludable de canalizar tu energía.

3.    No te dejes llevar por la nostalgia.

Antes te he comentado la importancia de disfrutar de un hobby porque, entre otras cosas, te permite vivir el momento presente.

Existe un sinfín de actividades i aficiones (fotografía, ciclismo, dibujo y pintura, jardinería, gastronomía, modelismo, grupos de lectura, talleres, etc.). Busca la que resuene contigo.

Cuando recordamos momentos del pasado con nostalgia nos acercamos peligrosamente a un estado de tristeza no real. Me explicaré mejor, cuando estamos viviendo algún proceso de duelo del tipo que sea, es normal y saludable estar tristes durante el período que nos dure el duelo (y cuidado con este punto, no hay dos procesos de duelo iguales, cada persona necesita su ritmo para superarlo, que puede ser más largo o más corto que el de otra persona con el mismo tipo de duelo); el problema surge cuando empezamos a sentir tristeza rememorando tiempos pasados en los que éramos más jóvenes, teníamos más energía, vivían personas que ya no están, etc. porque entonces entramos en un círculo sin fin de sufrimiento innecesario.

Nuestra mente no sabe diferenciar si ese dolor que sufrimos es por algo que pasó hace 10 años o que acaba de ocurrirnos ahora, y ella se comporta de la misma manera en las dos ocasiones; el problema está en que con esto volvemos una y otra vez a ese momento de sufrimiento y, si no le ponemos freno de alguna manera, hay muchas posibilidades de terminar padeciendo una depresión. Quiero puntualizar que una depresión es una enfermedad, y solamente el personal médico puede diagnosticarla de manera correcta, así es que, ante cualquier sospecha de tener una depresión, es importante acudir al centro de salud para un diagnóstico correcto.

4.    Juega un rato cada día a imaginar cosas que te gustan.

Cada día desde hace muchos años dedico un buen rato a imaginar cosas que me gustaría que me ocurrieran. Lo hago como un juego, no busco un resultado concreto, solo el pasar un buen rato conmigo misma.

Me voy a una habitación tranquila, apago la luz, me pongo una lista de música que me apetezca en ese momento y empiezo a imaginar cosas que me hacen sentir bien. Este, como todos los juegos que no sean los de azar, es un juego divertido, para pasarlo bien. Cuando empiezo a jugar, muevo mi cuerpo cómo si estuviera allí, si imagino que estoy hablando con alguien, gesticulo con mis manos al hablar, si imagino que estoy dando una conferencia en un espacio con un gran aforo, finjo que tengo un micrófono en la mano (sé que los hay de diadema, pero a mí se me hace más real si imagino que sujeto un micrófono con la mano) y que me pongo a hablar para mi maravillosa audiencia. Oigo los aplausos, sonrío y disfruto del momento. Sabiendo siempre que todo esto es un juego para divertirme.


Esto es todo por hoy. Muchas gracias por leerme.

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