La mayoría de mis clientes son personas que recurren a mis servicios porque quieren terminar con la ansiedad angustiante que están viviendo.

Uno de los aspectos con los que empezamos a trabajar es con la reconexión de la alegría que han ido perdiendo a lo largo de los años, porque conectar de nuevo con la alegría de vivir es algo clave para gestionar la ansiedad de manera saludable. En este artículo compartiré contigo algunas de las herramientas que te ayudarán a recuperar la alegría de vivir.


1.    Vivir con más lentitud.

¿Te has dado cuenta de que cuando te sientes con ansiedad todo tu organismo se acelera por dentro y por fuera? Esto es algo completamente normal porque es una orden que manda tu cerebro a todas las células de tu cuerpo para mantenerlas en estado de alerta ante un posible peligro.

Sentir ansiedad continuada es vivir con la desagradable sensación de que algo malo va a suceder y esa sensación de peligro constante es lo que provoca esta reacción de tu cerebro (una de tantas).

Beber agua lentamente hace que la mente interprete que no hay peligro y desacelera todos los mecanismos de defensa y huída.

Cuando tú empiezas a ralentizar tu vida comienzas a mandarle un mensaje de calma a tu cerebro, porque le estás “diciendo” que actúas con lentitud porque no hay peligro alguno y, mira tú por dónde, esto lo relaja. Cuando notes que te estás acelerando, párate un momento y bebe dos sorbos de agua lo más despacio que puedas. Esto tan sencillo manda un mensaje a tu cerebro de que todo está bien, que no hay peligro ninguno. Es una señal que él interpreta como que si te paras a beber agua tranquilamente y no estás corriendo para huir del peligro, pues, será que sí, que todo está bien.


2.    Escribe tu diario de buenas noticias.

En otras ocasiones ya he comentado que aquello en lo que nos enfocamos es en lo que vamos construyendo en nuestra vida. Esto es un proceso lento y que ocurre casi sin darnos cuenta, pero que, una vez lo conocemos, podemos empezar a utilizarlo a favor nuestro.

Anota en un cuaderno algo que recuerdes de tu vida y que lo disfrutaste mucho. Sumérgete en esos recuerdos, siente lo que sentiste entonces, disfruta de todo ello. Intenta conectar con todos tus sentidos para traer a este momento los olores que se percibían, las voces que se oían o la música que sonaba, el sabor de algo que comiste, aquello que veías o lo que tocabas con tus manos. Trae aquí y ahora los máximos detalles a nivel sensorial que recuerdes.

Disfruta haciendo este ejercicio y no te dejes llevar por la nostalgia. Vive la alegría que viviste entonces y pásatelo bien. Escribe todo lo que sientes, dibuja caras sonrientes en tu cuaderno, engancha en él alguna fotografía que tengas (si la tienes, si no tienes ninguna busca algún recorte de una revista o de internet que te conecte con ese instante), pega también algún trozo de ropa o de lo que quieras y que te ayude a complementar tu escritura.

Verás que, con el paso del tiempo, no solo tendrás un cuaderno lleno de buenas noticias sino que tu foco de atención empezará a cambiar hacia las cosas que te hacen sentir bien, o, dicho de otra manera, comenzarás a conectar con tu bienestar.


3.    Haz una buena limpieza en tu vida.

Este es un ejercicio que es muy liberador y te permite disfrutar de ti y de tu alegría. No es fácil y, sobre todo al principio, puede que te cueste bastante hacerlo pero, como todo en la vida, es cuestión de empezar y a base de practicar cada vez se vuelve más fácil, además, al gozar de los resultados, apetece mucho más llevarlo a cabo.

Consiste en coger una o más hojas de papel que dividirás en dos columnas, en una escribirás como título la palabra “debo” y en la otra “elijo”.

Realizar esta lista te resultará revelador y, si sigues el ejercicio, liberador.

A continuación, en otra hoja de papel escribe una lista de personas, objetos y situaciones que tienes actualmente en tu vida. Tiene que ser una lista muy completa, así es que cuando creas que ya has terminado pregúntate “¿qué más?” y te quedas un rato más esperando respuesta. Puedes tardar más de un día en hacerla, pero tampoco te alargues mucho (máximo 4 días).

Luego, escribes cada ítem que has escrito en la lista en una de las dos columnas; por ejemplo, “debo estar con esta persona”, “debo continuar con esta situación”, “elijo estar con esta persona”, etc.

Todo lo que has escrito debajo de la columna de “debo” te está bloqueando tu alegría y tu felicidad y te interesa elegir liberarte de ello. Poco a poco y con mucho amor y respeto empezarás a alejarte de las personas, situaciones y objetos que se encuentran en la lista.

Cuando lo hagas ten siempre presente que lo haces por amor a ti.


Eso es todo por hoy. Muchas gracias por leerme.

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