¿Estás donde quieres estar?

Las personas funcionan perfectamente bien, solo es que ejecutan muy bien programas malos (depresión, falta de decisión, estar a la defensiva, etc.).

Richard Badler


Dónde te encuentras y dónde te gustaría encontrarte

Cuando atiendo a una persona en mi consulta de coaching, lo primero que hablamos, antes de hacer nada más, es saber en qué estado se encuentra respecto a lo que quiere alcanzar; o, cuál es su estado actual y cuál es su estado deseado.

Para poder avanzar y progresar en cualquier aspecto de nuestra vida, primero tenemos que tomar consciencia del punto en el que nos encontramos y al que queremos llegar, ya que así podremos ir evaluando si estamos realizando progresos y si estos son los adecuados para nosotras. 

Cuando sentimos insatisfacción con algún aspecto de nuestra vida y esto nos preocupa, este es el resultado entre nuestro estado actual y el deseado.

Para llegar a este estado deseado nos tenemos que organizar por objetivos para poder realizar los cambios de comportamiento y de pensamientos necesarios para salir de un estado y poder llegar al otro; ya que como son dos etapas distintas no nos sirven los mismos comportamientos ni la misma manera de pensar.

Para pasar de un estado a otro necesitamos de una serie de recursos que nos proporcionan el coaching y la PNL.; pero lo más importante, o, podría decir que lo imprescindible para pasar del estado actual al deseado, es precisamente querer con todas tus fuerzas llegar allí. Sin esta condición, por más objetivos que te marques y por más acciones que emprendas, siempre acabarás abandonando. Por eso, en coaching, cuando aceptamos trabajar con un cliente, lo primero que pedimos es un total compromiso de su parte para llevar a cabo esta transformación.

Algo que también es muy importante es que la persona que va a realizar este camino crea firmemente que el estado deseado es alcanzable, útil y práctico para ella.


¿Qué es un objetivo?

Es una meta a alcanzar, es el fin al que conducen ciertas acciones o deseos de una persona. Nos permiten estar motivadas y son un eficaz mapa de ruta. 

Los objetivos son una pieza clave para tener motivación y para ir sabiendo qué pasos tenemos que hacer para alcanzar la meta deseada.

Joseph O’Connor, coautor del libro “Introducción a la PNL. Cómo descubrir y emplear la excelencia para obtener óptimos resultados personales y profesionales” dice que cuanto más precisa y positivamente se pueda definir lo que uno quiere, y cuanto más programe su cerebro para buscar y advertir posibilidades, tanto más seguro será conseguir objetivos. Las oportunidades existen cuando son reconocidas como tales.

Es importante tener el enfoque en la meta.


Estrategias para planificar tus objetivos

Según la PNL y la psicología positiva, el lenguaje afecta a nuestra manera de pensar y de actuar y también tiene un impacto en nuestro estado emocional; algo que impacta directamente en nuestras expectativas de lograr nuestros objetivos. Por esto es tan importante definir unas estrategias que nos permitan construir una actitud positiva y motivadora.

Hay 6 fases para preparar objetivos eficaces:

  1. Definición del objetivo en positivo.
  2. Descripción específica basada en lo sensorial.
  3. Responsabilidad individual de conseguir el objetivo.
  4. Revisar objetivo: plazo y amplitud.
  5. Analizar si el objetivo es ecológico.
  6. Analizar los recursos y limitaciones.

En este artículo hablaré de cómo definir los objetivos en positivo, si quieres conocer las siguientes fases las encontrarás en mi artículo «6 preguntas clave para definir objetivos en positivo«.


Cómo definir un objetivo en positivo

Cuando pensamos en la meta que deseamos alcanzar es importantísimo para lograr llegar a ella que hagamos una definición en positivo de la misma; para ello debemos escribir a dónde queremos llegar y enfocarnos allí, no en lo que no queremos lograr. 

Por ejemplo, un objetivo puede ser: “no quiero pelearme más con mi hija adolescente”.

Este objetivo, aunque tenga buena intención, está formulado de manera negativa y refuerza el verbo “pelear”.

Entonces, algo que ayuda mucho a reformular el objetivo en positivo es hacernos preguntas del tipo:

  • Si no me peleara tanto con mi hija, ¿cómo me sentiría?
  • ¿Cómo me gustaría que fuera el ambiente de mi casa?
  • ¿Cuál sería el estado de ánimo adecuado para sentirme bien en mi casa y poder tener paz?

Un ejemplo del objetivo formulado en positivo puede ser: “Quiero lograr un ambiente de paz y armonía en mi casa”.

Cuando realizamos objetivos en negativo, estamos enfocados en el estado actual, en aquello que no queremos y deseamos dejar atrás. Los objetivos en positivo nos enfocan en nuestro estado deseado, hacia aquello que queremos conseguir.

Cada vez que definas un objetivo, escríbelo y léelo con calma. Observa si lo has descrito en positivo o en negativo. Si lo has definido en negativo, dale la vuelta como si fuera un calcetín. Quizás al principio te cueste un poco, pero con la práctica te saldrá con mayor facilidad y tu manera de pensar y de ver las cosas también adquirirán un aire más positivo.

Algo que también funciona de manera eficaz es tomar el ejemplo de una persona que se comporte como desearíamos; por ejemplo, “me encantaría tener la relación de calma que tiene Helena con su hija”.

Finalmente, usar la fórmula “Como si” es algo muy efectivo: “si yo hubiera logrado mi estado deseado mi casa sería un oasis de calma y respeto y toda mi familia viviría con más tranquilidad”.


Muchas gracias por leerme. Hasta el próximo artículo.

Janet

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