El rencor es un sentimiento que nos corroe y nos roba la paz interior.

Qué es el rencor.

El rencor es un sentimiento de enojo que está muy arraigado porque llevamos mucho tiempo (normalmente años) con él dentro y lo único que obtenemos con él son problemas con nosotras mismas y con la relación que podamos mantener con otras personas; es algo que nos provoca un elevado malestar interior, que nos corroe por dentro y, a la larga, nos puede traer problemas de salud como podría ser una úlcera en el aparato digestivo, estrés e incluso provocar problemas cardíacos.

El rencor y la sed de venganza sólo dañan a quien los vive en su interior mientras que la otra persona puede estar tranquilamente disfrutando de su tiempo, familia, amistades… totalmente ajena a esta situación. Es, en definitiva, un gran veneno emocional del que nos interesa desprendernos para beneficio de nuestra salud emocional y física.


Cosas que puedes hacer para liberarte del rencor.

  1. Toma consciencia de tus emociones con la ayuda de un diario.

Escribir cómo te sientes, qué reacciones has tenido a lo largo del día, en definitiva, cómo ha sido tu día desde el punto de vista emocional es una herramienta muy poderosa y de gran ayuda para el autoconocimiento.

Con toda esta información podrás observar qué emoción se repite más en tu diario, cómo actúas ante ciertas circunstancias, si esto fomenta tu bienestar o te aleja de él; es algo que te va a permitir darte cuenta de en qué punto sobre la gestión de tus emociones te encuentras y qué necesitas cambiar.

Te recomiendo que leas el artículo que publiqué en este mismo blog: “Qué es tu diario emocional y cómo te puede ayudar”

  1. Imagínate conversando con la persona que te provoca ese sentimiento de rencor.

Siéntate delante de una silla o de una butaca vacías. Entonces, imagina que esa persona por la que sientes ese rencor está sentada allí (puedes poner un muñeco o unos cojines para simular mejor que hay alguien delante tuyo).

Pon una música que te facilite conectar con esta situación. Cierra los ojos y haz tres respiraciones profundas.

Ahora, dile a esa persona todo que se te pase por la cabeza, aquellas cosas que sientes que te han provocado ese sentimiento profundo de rencor hacia ella.

Este es un ejercicio intenso, personal y, sobre todo, sincero. No necesitas ser políticamente correcta, verbaliza todo lo que se te pase por la cabeza (en este ejercicio valen los insultos).

Una vez sientes que te has descargado, abre los ojos y siéntate en la silla de esa persona (si has puesto un cojín o un muñeco, los cambias de sitio).

Seguidamente, responde a todo lo que te has dicho porque ahora tú estás en el otro sitio.

Observa cómo te sientes al estar en el otro lado.

Cuando hayas terminado, escribe todo lo que te ha ocurrido desde los dos roles. Esto te va a permitir comprender muchas cosas. Es un ejercicio que recomiendo hacer tantas veces como sea necesario, hasta que sientas que ya está, que has podido soltar esa ira y que ahora puedes vivir más tranquila.

Imagínate conversando sin filtros con la persona que provoca en ti ese sentimiento de rencor.

Saca fuera tu ira.

Es importante que toda esa rabia y ese rencor que todavía sientes salgan de dentro de ti y te vayas liberando de ellos.

Así es que golpea un cojín o algo que sea blando para no hacerte daño ni que se pueda romper.

Golpea, golpea y golpea procurando sacar fuera toda tu rabia. En este ejercicio, si lo haces bien y liberas tu ira, es muy normal que termines exhausta.

Grita siempre que puedas. Si estás en la naturaleza y el sitio lo permite, grita; si vas a un parque de atracciones, grita; y si estás en casa, utiliza un cojín para ensordecer el chillido y grita con todas tus fuerzas.

Estos dos ejercicios son sanamente liberadores. Es importante que los hagas siempre que puedas, procura poder muchas veces.


Pon tu mano en el corazón y conecta con todo su amor.

Ahora que has conseguido expulsar fuera esa rabia que te empezaba a consumir, es el momento de conectar con tu corazón y de vincularte con todo el amor que hay en él.

Escribe una carta a la persona responsable de ese sentimiento de ira, rabia y dolor.

Dale las gracias por todo lo que has tenido que aprender al vivir lo que ocurrió con ella.

Busca aquellas cosas positivas que han venido a tu vida gracias a aquello. ¿Has madurado en algunos aspectos? ¿Has aprendido a decir “no”? 

Esfuérzate por escribir de tres a cinco cosas positivas de todo aquello.

Una vez las tengas escritas, cierra los ojos y dale las gracias a esa persona por todo lo aprendido.

Dile que ya no la quieres más en tu vida y que tú vas a seguir tu camino conectada con el amor hacia ti. Sin más rencor que te corroa por dentro.


Muchas gracias por leerme.

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