“No puedes cambiar tu destino de un día para otro, pero sí puedes cambiar tu dirección de un día para otro.”

Jim Rohn

El mayor impedimento para cualquier cosa que nos propongamos son las excusas que nos ponemos.

Las cosas que hacemos diariamente son hábitos que hemos ido implantando en nuestra vida, o dicho de otra manera, son acciones que repetimos una y otra vez a lo largo del tiempo. Las repetimos tantas veces que al final terminamos incorporándolas a nuestra vida.

Cuando algo de nuestra vida no acaba de ir bien y queremos mejorarlo, necesitamos revisar qué hábitos negativos tenemos adquiridos al respecto. Una vez localizados toca planificar cómo cambiarlos por otros positivos.


¡Ay, las excusas que nos ponen palos en las ruedas!

Nuestro cerebro es muy comodón y le encanta tener las cosas controladas, es decir, es fan de ir por el mundo en piloto automático; por eso no le gustan nada los cambios porque estos suponen salir de su rutina, enfrentarse a nuevas experiencias y a hacer cosas que no había hecho hasta entonces; por este motivo es un experto a la hora de enviarte excusas para que desistas de tus procesos de cambiar hábitos negativos por otros positivos.

Escuchar y escribir qué excusas te vienen a la mente cada vez que intentas cambiar, te da una valiosa información sobre qué resistencias tienes en tu mente para  decirles: “¡Basta ya!” y continuar con tu camino hacia tu bienestar. Porque ninguna excusa te va a favorecer en ningún aspecto, todo lo contrario, lo único que hacen es impedir tu crecimiento personal. 

Poner límites a las excusas no es para nada una tarea fácil, pero no es imposible. Escribe en una hoja de papel todas las excusas que vienen a tu mente cuando quieres hacer un cambio concreto. Una vez las tengas escritas, reconócelas, acéptalas y cuestiónalas una por una.

Luego, escribe en otra hoja de papel tus cuestionamientos (puedes hacer dibujos burlones a su lado, por ejemplo, lo que te sea más gráfico para ti); a continuación ve tachando de la lista las excusas que sientas que ya te has deshecho y cuando tengas todas las de la lista tachadas, quema o rompe en pedazos muy pequeños la hoja de papel en la que habías escrito las excusas y deshazte de ellos (yo los entierro en los tiestos de mis plantas, es una manera de convertirlas en abono fértil para ellas) y te olvidas de ellas. Cada vez que aparezcan en tu mente, les dices que qué hacen allí si ya no forman parte de tu vida y sigues con lo que estabas haciendo, ignorándolas.

Quiero comentarte que no tienes porqué hacer este trabajo (ni ningún otro) sola, déjate acompañar por una persona amiga que te aprecie o por una profesional; pero en compañía todo es más fácil y agradable.


Tipos de excusas: 

  • Cuando pase mi cumpleaños, empiezo. Cuando llegue el verano, será un buen momento para trabajar este hábito… 

Es la excusa del “CUANDO”.

El problema de esta excusa es que está muy bien camuflada, porque a ojos externos puede parecer algo muy razonable; pero no deja de ser una trampa mortal a nuestro proceso de cambio porque estos “cuandos” no acostumbran a desaparecer nunca, y se acostumbran a ir cambiando por otros.

Si esperamos el momento perfecto para realizar un cambio de hábito, nunca lo encontraremos, por lo que nunca empezaremos nuestro camino de mejoría personal.

Para no dejar que estos “cuando” obstaculicen tu proceso, ignóralos. Sé que no es nada fácil, pero es una opción radical: “diga lo que diga mi mente, me ponga los “cuando” que sean, yo decido empezar ahora mismo a trabajar en mi mejora personal.

  • A mi edad ya no voy a cambiar.

La edad es una de las excusas más demoledoras que hay (al menos para mí) porque no deja espacio para casi nada.

Actualmente ya sabemos que el cerebro, al ser tan plástico, puede ser modificado hasta que deja de funcionar, hasta que llegue ese momento, puedes realizar los cambios en tu vida que desees y necesites hacer.

Cuando te propongas cambiar un hábito negativo por otro positivo y la excusa de la edad te esté acechando, sonríe y haz algo que te acerque a ese nuevo hábito. Una vez hayas dado un primer paso, escribe cuál será el siguiente y así. No dejes espacio a una excusa tan aniquiladora como esta.

  • Esto es muy difícil. No podré cambiarlo.

Las personas que nos dedicamos profesionalmente a acompañar un proceso de cambio, jamás decimos que sea fácil y mucho menos al principio.

El llevar a cabo cambios de hábitos requiere de disciplina y esfuerzo, y ambos dependen de la actitud y de la determinación.  

Y porque tenemos claro que cuesta, invitamos siempre a escribir los pasos que necesitas dar cada día para ir realizando poco a poco pequeños cambios que terminan conduciendo al gran cambio, y para lograrlo hay algo muy poderoso: el poner día y hora de realización, comprometerte contigo y empezar sin ninguna excusa.


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