“Gran parte de lo que supone mejorar nuestras vidas tiene que ver con saber priorizar.”
Fritz Perls
Es de suma importancia saber distribuir bien tu tiempo.

El tiempo es un valor limitado que tenemos. Cada día disponemos de 24 horas para realizar todas nuestras tareas (comer, dormir e ir al baño también se incluyen en este lapsus de tiempo) y, al finalizar el día, el saldo queda a cero y empezamos de nuevo al día siguiente.

A pesar de que esto lo tenemos muy claro, todavía nos enganchamos en tareas que tratamos como prioritarias sin que lo sean y luego nos quejamos de que el tiempo pasa volando y de que no nos alcanza para nada.

Así es que una de las cosas esenciales para realizar un uso adecuado de nuestro tiempo, precisamente es la de saber priorizar aquello que realmente es prioritario. 

Es recomendable realizar una lista de las tareas previstas para el día siguiente y poner un orden de prioridades: primero las más importantes, las que son imprescindibles que realicemos y luego seguir con las demás. 

Decide cuánto tiempo vas a dedicar a cada tarea, y mientras la estés realizando no permitas que nada ni nadie te distraiga. 

Cuando organices tu jornada es importante combinar tiempo de trabajo con tiempo de descanso. En mi caso, hago bloques de 45 minutos de trabajo seguido y 15 minutos de pausa que aprovecho para hacer estiramientos, andar un poco, respirar, mirar los mensajes del teléfono… 


Reconocer y eliminar progresivamente los ladrones de tiempo

Un ladrón de tiempo es todo aquello que te distrae de lo que decides hacer y te interrumpe constantemente.

¿Sabías que cuando estás haciendo una tarea muy concentrada y algo o alguien te interrumpe tardas unos 15 minutos en volver a estar enfrascada en tu labor?

Los ladrones de tiempo más comunes son:

  • Los mensajes de las redes sociales (Whatsapp, Telegram, Instagram, etc.). Por eso es importante que tengas silenciadas las notificaciones porque, aunque creas que no te molesta ni que te interrumpe, no es así. Cada vez que oyes el sonido de una notificación tu cerebro se distrae y sientes la tentación, no solamente de leerla, sino de contestarla. 

Te invito a que lleves un registro de los minutos que estás leyendo y respondiendo mensajes o posts en las redes sociales y, al final del día, los sumes. Todo ese tiempo, es tiempo robado a tu productividad.

  • Hacer más de una tarea a la vez. 

Aunque quizás aparente lo contrario, hacer más una cosa a la vez te roba tiempo y efectividad porque no puedes enfocarte en más de una tarea a la vez.

Está comprobado que tener una lista con las tareas que decides hacer y hacerlas una por una es mil veces más efectivo. Te invito a que lo pruebes. 

Además, al final del día habrás podido tachar de tu lista de pendientes aquellas tareas que consideras más importantes y esto te va a proporcionar una gran tranquilidad.

  • No saber decir NO. 

A veces nos llenamos de tareas que no podemos abarcar porque no sabemos poner límites y cada vez que alguien nos pide algo, le decimos que lo haremos.

Esto es un grave error porque, por un lado, puede ser que no alcancemos a realizar la tarea que nos han pedido y por otro lado tampoco podremos terminar las nuestras. Esto es algo que genera un elevado nivel de estrés y que es fácilmente evitable.

Simplemente, con decir: “Me encantaría poderte ayudar, pero necesito hacer mis tareas y no puedo hacerlo todo”.

Poco a poco verás como cada vez te piden menos cosas y podrás centrarte plenamente en lo tuyo.


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