Con este artículo voy a mostrarte 5 herramientas más para que puedas conectar con tu niña interior y poder ir sanando estas heridas del pasado que tanto condicionan tu vida adulta.

Puedes leer los artículos anteriores que están relacionados con este: “La niña interior” y “Cómo comunicarte con tu niña interior (I)”.


¿Qué deseaba tu niña que nunca tuvo?
6. Lleva siempre contigo a tu niña.

Adopta a tu niña interior y llévala contigo a todas partes. Deja que se exprese. Juega y diviértete con ella.

Yo, por ejemplo, imagino que la llevo de la mano cuando voy por la calle y procuro mirar las cosas desde su mundo. Cuando voy en autobús, fantaseo que la tengo sentada en mi falda y que miramos juntas por la ventana. 

Es algo divertido y muy saludable (aunque tu mente adulta te diga todo lo contrario).


7. Mira con frecuencia dibujos animados infantiles.

¿Qué dibujos le gustaban a tu niña y la hacían reír? Actualmente tenemos acceso a películas y programas de todo tipo; pero si no encuentras los que quieres, siempre puedes mirar los programas de dibujos infantiles que hay actualmente disponibles. 

Cuando te sientes a mirarlos, procura conectar con tu niña y permite que ella te contagie su risa y su alegría. Deja tu parte adulta en un rincón, descansando, y céntrate solamente en pasarlo bien.

Practica, practica y practica y lo lograrás. 


8. Descubre cuándo tu niña interior está al mando de tu vida.

Cuidar tu relación con tu niña interior no significa para nada que sea ella la que tome el mando de tu vida; sino todo lo contrario. Cuando más sanamos y nos ocupamos de amar a nuestra niña, menos veces será ella la que tome el mando de nuestra vida. Ahora somos personas adultas y debemos actuar como tales.

Detecta cuándo es tu niña la que se encuentra al mando de tus decisiones para poder ir corrigiendo esto.

Por ejemplo, cuando te descubras diciéndote cosas del tipo: “¡Soy un desastre!”, “Todo el mundo me abandona”, “¡Ni siquiera lo intento porque no lo voy a conseguir!”; o cuando intentas evitar situaciones a las que una persona adulta les haría frente o cuando nos damos cuenta que queremos captar la atención de todo el mundo, etc. en todos estos casos y similares, la que está gobernando tu vida es tu parte infantil y no tu parte adulta, algo que no te va a traer más que situaciones incómodas, relaciones personales de dependencia emocional, etc.

Cuando te descubras con actitudes de este tipo, reconócelas y acepta que suponen un comportamiento de tu niña interior que tiene miedo; cuando las reconoces tu “yo” adulta puede tomar las riendas de la situación y decirle a tu niña, por ejemplo:

“Sé que crees que eres un desastre, pero esto no es verdad. ¿Te acuerdas lo bien que haces esto y lo otro?

Ante una situación que tu niña intente evitar, permite de nuevo que sea tu “yo” adulta la que tome el mando y le diga algo así:

“Preciosa, deja que te acompañe de la mano. Vamos a hacer esto juntas. Sé que te resulta difícil, pero estoy aquí para acompañarte. Te amo”.

Y si es algo que, a pesar de todo, te continúa costando hacer, puedes pedir a una persona de confianza que te ayude a dar ese primer paso que te resulta dificultoso y, si aún así, el bloqueo continúa, solicita ayuda profesional; sea como sea, hazlo porque será la manera que, paso a paso, te vayas liberando de limitaciones que dificultan tu vida.


9. ¿Qué deseaba tu niña que nunca tuvo?

¿Qué es aquello tanto material como emocional que tanto anhelabas de niña y que nunca tuviste? ¿Juguetes, atención, abrazos…? Ahora que eres una persona adulta puedes rellenar esos vacíos.

Cuando era pequeña vi en la televisión un reportaje que le hicieron a la poetisa Gloria Fuertes, en el que ella explicaba que uno de los recuerdos que tiene de su infancia era el de sentir una gran tristeza por ser una niña a la que sus padres no podían comprarle muñecas y que por eso, ella, una vez adulta, se compraba muchas muñecas (me quedé sorprendida al ver que tenía tantas y tantas).

Tú puedes hacer lo mismo, es algo muy bonito que puedes hacer por ti. Ahora que eres una persona adulta, regálale a tu niña lo que tanto ansió y no tuvo. Disfruta con ello.


 10. Reescribe tu historia.

Busca un espacio tranquilo, ten a mano una libreta y un bolígrafo. Ahora, trae a tu momento presente una situación dolorosa que vivió tu niña.

Una vez la tengas, escribe en forma de guion todo aquello con todo tipo de detalles, pero, reescribiendo la escena de manera muy amorosa y respetuosa. Escribe esa escena explicando cómo tú, ahora adulta, estás ahí para defender y proteger a tu niña.

Termina el guion con un final feliz. Tu niña y tú os abrazais y vais a comer un helado, a jugar al parque, a montar a caballo, o lo que quieras. 


Apunte final:

Hay personas que me han comentado que les cuesta contactar con su niña interior: puedes ayudarte mirando varias veces al día una fotografía tuya de cuando eras pequeña (si no tienes ninguna, puedes hacer lo mismo con la fotografía de una niña de esa misma edad) y adoptarla en tu interior como si fuera tu hija.

Verás que, conforme vayas haciendo uno o más ejercicios de estos artículos, cada vez te será más fácil conectar con tu niña, hasta que llegará un momento que ya no necesitarás ningún apoyo externo.


Muchas gracias por leerme.  

Un abrazo.

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