Revive episodios dolorosos de tu pasado con amor para sanarlos.

Tal y como te comenté en mi anterior artículo “La niña interior” hoy te voy a dar 5 herramientas para que puedas comunicarte con tu niña interior.


1. Recupera la relación con tu niña interior.

Si nunca has conectado con ella quizás necesites tiempo para lograr tener una buena relación con tu niña interior.

Busca un espacio tranquilo, cierra los ojos y recupera tu imagen de cuando tenías 2, 3, 4 o 5 años, los que tú quieras.

Obsérvala con mucho amor y mucho respeto.

¿Qué está haciendo ahora tu niña? O, mejor aún, ¿cómo se siente? Visualízala en un momento en que esta niña se sintió mal, abandonada, avergonzada, con miedo.

Y acércate con cariño. Dile que la comprendes, que la amas, que ahora eres adulta y que vas a cuidarla y a darle todo lo que ella necesita.

Puedes, si quieres, tener un muñeco o una almohada cerca y la abrazas sintiendo que estás abrazando a tu niña.

Quédate así todo el tiempo que necesites y luego le dices que estás aquí, a su lado, que vas a cuidar de ella y que no volverás a abandonarla jamás.

Y ahora, que ya está tranquila, le puedes preguntar qué quiere hacer o a qué le gustaría jugar.

Y complácela, canta, baila, juega… con tu niña interior tanto rato como os apetezca a las dos y cuando sientas que ya es suficiente, vas regresando, poco a poco, al momento presente; pero antes de volver, dile que la amas, que la amas muchísimo.

Respira profundamente y disfruta de la experiencia vivida. Pon tu mano en tu corazón y di “GRACIAS”.

Agradece haber sentido tanto amor por tu niña interior que ahora está mucho más tranquila.


2. Cuando te comuniques con tu niña, escribe todo lo que sentís.

Conectar con tu niña interior es conectar con todo tu potencial, tus sueños y con tu propósito de vida.

Cuando te comuniques con ella, pregúntale qué quiere, qué le gusta, qué le encantaría hacer contigo. Y, sobre todo, no dejes de decirle que la amas, que la comprendes y que sabes muy bien cómo se siente.

Respira profundamente, escúchate-escúchala y escribe.

Si te vienen ganas de llorar, llora; si sientes necesidad de golpear, golpea; etc. Saca fuera de ti todas esas emociones que se han quedado en un rincón de tu corazón completamente reprimidas.

Conforme vayas liberando todo ese dolor, tu energía vital volverá a surgir de dentro y te sentirás renovada.


3. Revive instantes dolorosos de tu pasado con amor para sanarlos.

Busca un espacio tranquilo, cierra los ojos y trae a tu momento presente una situación que te hubiera afectado negativamente en tu infancia.

Y ahora imagina esa situación, pero de la manera que te hubiera gustado vivirla. Trae a este instante todas las personas que estaban allí, y visualiza cómo tu madre o tu padre te protegen, te aman, te defienden, te apoyan.

Respira profundamente. Agradece. Y, con mucha calma, abre los ojos y vuelve al instante presente.

Anota en tu libreta lo que has sentido y cómo te sientes ahora.

No tengas prisa por levantarte de la silla.


4. Conversación con tu niña interior.

Siéntate en un lugar tranquilo y ten a mano una libreta y un bolígrafo.

Haz dos o tres respiraciones profundas y hazle preguntas a tu niña de la siguiente manera:

Con tu mano hábil, escríbele una pregunta desde tu parte adulta; luego cámbiate el bolígrafo de mano y escribe lo que te venga a la cabeza (será la respuesta que te dé tu niña). Procura que tu parte adulta no intervenga en estas respuestas, por eso es importante que escribas lo más rápido que puedas.

Cuando sientas que ya tienes suficiente, con tu mano hábil (conectada con tu parte adulta) escribe a tu niña: “TE AMO”.

Quédate unos instantes respirando todo lo vivido.


5. La fotografía de cuando eras una niña.

Si puedes, ten una fotografía de cuando eras pequeña. Llévala siempre encima. Mírala con frecuencia y siempre que lo hagas, dile cosas bonitas. Háblale con mucho amor, dile cosas como:

“¡Qué personita tan maravillosa!”; “Quizás nadie se dio cuenta, pero yo sí que lo veo y lo sé”; ¡Cuánto te amo!”.

Pon, a menudo, esta fotografía en tu corazón y dile:

“¡Gracias por existir! ¡Gracias por estar en mi vida! ¡Te amo!”


Eso es todo por hoy. Encontrarás las 5 herramientas restantes en la segunda parte de este artículo titulado “Cómo comunicarte con tu niña interior (II)

Muchas gracias por leerme.


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