Este artículo está inspirado en el Instagram Live que hicimos Patricia Benedito y yo el martes, 12 de octubre de 2021.

Los miedos irracionales impiden que vivamos la vida que deseamos.

Superando miedos irracionales.

Lo más significativo para ello es dar el primer paso ya que, cuando lo hacemos, los demás vienen seguidos. 

Nosotras, después de semanas intentando hacer este Instagram Live, nos hemos decidido a romper las barreras limitantes porque justo es lo que ayudamos a hacer a nuestros clientes, favoreciendo que se atrevan a realizar los cambios que necesitan para progresar en su vida.

Queremos hacer estas charlas tal y como somos nosotras, alegres. Recuerdo una vez que leí un anuncio en el tablón de anuncios de un supermercado que ponía: “se busca persona seria y responsable para cuidar una niña” y yo pensé que si fuera esa niña me gustaría que me atendiera una persona alegre y responsable porque una cosa no está reñida con la otra.


Derribando creencias limitantes.

Hoy estamos aquí para abatir estas creencias limitantes que nos impiden vivir la vida que deseamos.

En nuestra niñez nos regañaban cuando no hacíamos las cosas bien, pero no nos felicitaban cuando hacíamos algo bien. Nos han reñido tantas veces a lo largo de nuestra vida con comentarios muy limitantes del tipo: “eres torpe”, “¡Fíjate en esta persona! Lo hace  todo mejor que tú”, etc. Estas comparaciones tan destructivas que hemos sufrido en la infancia se reflejan en la etapa adulta porque acostumbramos a repetirnos estos mensajes que nos han grabado en nuestro inconsciente.

Las personas de más de 40 años somos personas que, en la mayoría de las veces, nos hemos tenido que reconstruir, realizando el trabajo de cambiar las creencias limitantes por creencias de poder.


Cuidar la inteligencia emocional en la infancia crea personas adultas más sanas.

Es importante valorar a nuestras hijas desde la niñez para que puedan ser personas adultas que se respeten, se amen y se valoren; porque si tú no te valoras a ti, buscas la aprobación de personas externas a ti y esto es un peligro.

Si buscamos la aceptación de terceras personas no vamos a comportarnos, a actuar ni a vivir como realmente somos, sino como quieren las otras personas. Entonces, normalmente, llegados a este punto, acostumbramos a entrar en una situación de dependencia emocional.

Cuando nosotras nos valoramos, enseñamos a nuestras niñas a valorarse.

¿Para quién hacemos las cosas?

Esta es una pregunta muy importante para hacernos. Respondámosla de manera sincera, y si la respuesta no es algo parecido a “lo hago porque es lo que quiero hacer o lo que siento en mi corazón” plantéate dejar esto y buscar lo que realmente es tuyo.

No es algo nada fácil, lo sé porque lo he vivido en primera persona, pero se puede lograr.

Cuando no haces las cosas desde tu corazón y las haces para gustar a otras personas, para encajar, te estás traicionando a ti misma y a tus valores.

Vas aguantando situaciones que tarde o temprano se vuelven insostenibles, hasta que llega un momento que la vida te “obliga” a cambiar esto, a menos que tomes consciencia y decidas hacerlo tú.


No esperes para cambiar a que te duela demasiado.

Una vez leí una historia que cuenta que un señor se fue a ver a su vecino y, mientras hablaba con él, se dio cuenta que había un perro sentado y que no se estaba quieto.

El hombre no pudo aguantar más su curiosidad y le preguntó a su vecino:

      ¿Qué le pasa a tu perro? ¿Por qué no para de moverse?

      Porque está sentado encima de una piedra puntiaguda y le molesta.

      ¿Y por qué no cambia de sitio?

      Porque todavía no le molesta demasiado.

Y esto es lo que nos ocurre a menudo. Vamos aguantando situaciones que sabemos que no nos convienen o no nos hacen bien, pero hasta que no llegamos al límite no nos planteamos cambiar.


Somos ejemplo para las personas menudas.

Cuando nosotras nos valoramos y tenemos niñas a nuestro cargo, les estamos enseñando a valorarse.

También es importante que tengamos en cuenta los mensajes que les mandamos. Decirles una y otra vez:

      Te quiero por ser quien eres, por el mero hecho de existir y no por si haces esto o lo otro. Por el mero hecho de haber nacido te mereces todo el amor del mundo.

Si vamos mandando estos mensajes desde el primer momento, cuando son personas adultas son personas emocionalmente libres y maduras. Sin dependencias.

Es importante cuidar a nuestras niñas, pero para que esto sea así, la persona adulta tiene que trabajar antes en ella misma para crear una buena educación emocional.

Las niñas tienen una especie de antena con la que nos observan constantemente y nos imitan. Por eso es tan importante predicar con el ejemplo y no tanto con el discurso.

Ten en cuenta que cuando tú te pones en primer lugar, tú tienes una energía distinta cuando estás con ellas. Es una energía de amor incondicional porque primero te has dado amor a ti y, como decía Wayne Dyer: “No puedes dar lo que no tienes”.


Esto es todo por hoy.


Muchas gracias por leerme.

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