“La voluntad de ganar, el deseo de triunfar, la ambición de alcanzar tu máximo potencial. Estas son las llaves que abrirán la puerta a la excelencia personal.”

Confucio

La excelencia personal no es una meta, es un camino.

Qué es la excelencia personal.

Es un camino, no una meta, en el que vamos trabajando a diario en nosotras mismas para cambiar hábitos negativos por otros positivos, y en el que nos ocupamos de formarnos constantemente (leyendo a diario, asistiendo a formaciones, escuchando audios que nos permitan mejorar, etc.).

Al ser un camino y no una meta, no llegamos nunca a completar nuestra excelencia personal, porque siempre, cada día, podemos mejorar algún aspecto nuestro. Esa es la mágica aventura.

Querría destacar que este proceso de crecimiento constante no es ninguna competencia con nadie ni deja espacio a rivalidades con otras personas; es un trabajo de mejora en el que nos implicamos para progresar nosotras. 


Detectar tus creencias limitantes y transformarlas por otras de poder.

Algo que nos impide alcanzar el éxito que deseamos es el autoboicot que sufrimos a raíz de las creencias limitantes que nos han ido implantando desde la niñez.

Si tú, persona que estás leyendo este artículo, no sientes que estás en tu vida donde te gustaría estar y además has intentado hacer cambios en ella y no lo has logrado, revisa tus creencias.

Para descubrir qué creencias limitantes tienes implantadas, como si fueran un chip en tu cerebro, analiza las excusas y los obstáculos que has tenido a la hora de lograr alcanzar lo que deseas. Escríbelos en tu cuaderno de trabajo, cuestiónalos y dales la vuelta como un calcetín. La próxima vez que aparezcan detéctalos como agentes castradores de tu libertad y tu crecimiento personal y desafíalos. Verás que con la práctica y el tiempo cada vez vas a tener menos excusas, menos obstáculos y más avances.


Perder el miedo a equivocarte: sin error no hay aprendizaje.

Si eres de esas personas que tiene miedo a equivocarse y no hace nada que no sepa que lo va a hacer bien, te voy a pedir que reflexiones.

El equivocarnos es lo que nos indica que estamos haciendo cosas nuevas, que estamos saliendo de nuestra zona de confort en la que ya lo tenemos todo controlado. El crecimiento personal está directamente relacionado con tener nuevas experiencias y esto pasa por aprender, y se aprende a base de ensayo y error.

Todas las personas cometemos errores, pero no todas las personas los reconocen y los utilizan para aprender y avanzar en su camino de crecimiento personal.

Escribe en tu cuaderno cómo llevas tú el equivocarte y pon una puntuación del 0 al 10 (en el que cero es nada y 10 es mucho) al impacto que tiene en ti la opinión de los demás cuando haces algo. Hasta qué punto influye en tu camino lo que las otras personas piensen de ti. 


Cambia tus pensamientos y emociones negativas por otras positivas.

Nos pasamos las 24 horas del día y los 365 días del año conversando con nosotras mismas y, desgraciadamente, la mayoría de lo que nos decimos son reproches, desencantos y pensamientos de miedo, por no hablar de las emociones negativas que nos invaden más a menudo de lo que sería deseable: agresividad, crítica, miedos limitantes, etc. Todos ellos solo sirven para impedirnos avanzar en nuestro crecimiento personal y para generarnos un elevado grado de malestar.

Te recomiendo que practiques unos minutos al día de meditación. Esto te va a permitir reeducar progresivamente la mente. Pero aunque esto es importante, no va a ser suficiente.

Pon atención a tus pensamientos y emociones negativas y cámbialas por otras positivas que te permitan tener la mente más tranquila y más alegre; hacerlo te va a permitir reducir considerablemente tu nivel de estrés y ansiedad y tener la mente más clara y abierta a nuevos conocimientos que favorezcan tu crecimiento personal.


Aprende a decir “no” y a poner límites.

¿Cuánto de tu valioso tiempo tiras a la basura por no saber decir que no a personas que te piden cosas? Escríbelas y al final de la lista suma aproximadamente el tiempo diario que te roban estas ladronas de energía.

Ahora multiplica este número por 365 días que tiene un año. Ese es el tiempo que estás tirando a la basura y que te impide estar trabajando en tu crecimiento personal.

Ahora observa la lista y empieza a eliminarlas de tu vida. No consientas ni un momento más que te roben tu valioso tiempo. Ten en cuenta que el tiempo es un valor que no podemos acumular, que cuando ha pasado ya no podemos recuperar; por eso necesitamos hacer un buen uso de él. Es nuestro tesoro más preciado y, curiosamente, el que acostumbramos a malgastar con demasiada ligereza.

Una vez has decidido hacer limpieza, llega el momento de empezar a decir que no a las personas y situaciones que te roban el tiempo. Tú, y solo tú, puedes valorar cuáles son y decidir a cada momento cuándo decir sí y cuándo decir no.

Procura hacerlo siempre desde el respeto y amor hacia ti.


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