“El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.”

Winston Churchill

Perseverancia, enfoque y aprendizaje, esa es la clave.

El error es una pieza clave para el aprendizaje.

Para poder avanzar en nuestra vida y llegar a la consecución de nuestros proyectos es indispensable jugar al juego del ensayo – error – ensayo – error y así hasta que lo logramos.

Aunque para avanzar es indispensable que aprendamos de ese error y no volvamos a repetir las mismas acciones que nos condujeron a él. Al equivocarnos estamos aprendiendo la manera de cómo no se hace algo; si no corregimos ese error y vamos repitiendo la misma fórmula y otra vez nunca obtendremos los resultados deseados y nos quedaremos estancadas.

Que el error es una pieza clave para el aprendizaje es algo que las personas adultas que tienen niñas a su cargo deberían tener en cuenta siempre para poderlas acompañar con amor y respeto hacia su desarrollo. Es importante enseñarles el camino para que vivan los errores como oportunidades de aprendizaje y no como fracasos.


Todas las personas nos equivocamos.

Porque como he dicho antes, el error forma parte del aprendizaje y es a base de hacer algo nuevo que las posibilidades de error son mucho menores; por eso también es una señal de crecimiento.

Si no hacemos nada nuevo no evolucionamos y nos quedamos estancadas. El hacer cosas por primera vez acostumbra a llevar una torpeza normal en el aprendizaje y esto nos lleva a cometer equivocaciones de manera totalmente involuntaria.

El problema con el que nos encontramos las personas adultas es que nos cuesta mucho reconocer que nos hemos equivocado porque tememos, a menudo, que las demás personas piensen que no servimos, que somos torpes, incapaces y no sé cuántas cosas negativas más.


Qué podemos hacer para aprender de nuestras equivocaciones.

1.    Cambia la idea que tienes de las equivocaciones.

En primer lugar, empieza a aparcar la idea de lo que otras personas puedan pensar de ti cuando te equivocas porque esto es un juicio limitante que tienes en tu mente. No digo que alguien formule verbalmente o de pensamiento algún tipo de opinión que pueda reflejar ese juicio, pero debes tener en cuenta que esa persona, o bien no tiene memoria y no es capaz de recordar todas las veces que ella se ha equivocado o bien nunca se atreve a hacer cosas nuevas para no cometer errores. Sea como sea, tu enfoque no puede ser esa persona que emite sus juicios, sino lo que tú estás haciendo con ese error: ¿lo ves como un fracaso o como un aprendizaje?

Enfócate en hacer las cosas lo mejor que puedas en cada instante y en buscar y aprender la lección que te ofrece cada error que cometes para no volver a repetirlo. Esa es la fórmula del aprendizaje. 

2.    Cuidado con el perfeccionismo.

El dar lo mejor de cada una de nosotras cuando realizamos cualquier tarea es algo fantástico; pero si nos obsesionamos con que tenemos que hacerlo todo perfecto y mejor que las demás personas, estamos siguiendo un camino que nos va a llevar directamente a sufrir ansiedad, estrés o, incluso a veces, depresión.

Es necesario ser amables y comprensivas con nosotras. Si estamos dándolo todo y nos equivocamos es importante que lo aceptemos, aprendamos y sigamos adelante. Fustigarnos por esos errores lo único que conseguirá es hundir nuestra autoestima.

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