«El pasado no puede ser cambiado. Pero el futuro todavía está en tu poder.«

Anónimo

Ahora es el momento de transformar tu vida.

Si estás en una situación en la que tu vida no está funcionando bien en uno o más aspectos, es el momento de pararte y evaluar qué decisiones has tomado, en qué te has ido enfocando en el pasado, y así poder empezar a redirigir tu vida hacia los resultados que desees obtener.

El pasado nos sirve para aprender de él, en ningún caso para lamentarnos de lo que hicimos o no hicimos, porque nada de esto puede ser cambiado. Las decisiones y los errores que cometimos son unos grandes maestros para no volver a incurrir en lo mismo.


Pasos para cambiar una creencia limitante:


Primer paso: reconocer lo que no va bien.

Reconoce qué aspecto de tu vida necesita un cambio. Luego, escribe en qué punto te encuentras y en cuál te gustaría estar respecto a esto que no termina de funcionar bien.

Segundo paso: detectar qué creencia limitante se halla detrás.

Cómo son tus pensamientos y tus creencias respecto a esto. Busca qué tipo de creencias limitantes están bloqueando tu camino. Por ejemplo, si sientes que no tienes amigas y te gustaría tenerlas, estudia por qué no las tienes. Quizás tu familia desconfiaba de la amistad o hablaba mal de las personas que tenían amigas. Frases del tipo: “No te fíes de nadie que a la mínima te van a traicionar”, “cuando todo te va bien tienes muchos amigos, pero cuando las cosas te van mal, te quedas sola”, “a mi edad ya no puedo hacer amigas nuevas”; etc. que vamos escuchando de pequeñas tienen una gran influencia en nosotras cuando somos adultas.

Tercer paso: piensa si esto que afirmas es así o puede ser de otra forma.

Te invito a que saques la adolescente rebelde que llevas dentro y empieces a cuestionarte estas creencias: “¿De verdad todas las personas del mundo te van a traicionar?”, “¿Todo el mundo te abandona cuando las cosas no te van bien? ¿Estás segura de ello?”, “¿Dónde está escrito que haya un límite de edad para hacer nuevas amistades?”.

Cuidado con las palabras que no dejan margen para nada más, porque son totalitarias. Fíjate: “nadie”, “imposible”, “nada”, “siempre”, “nunca”, etc.

Siempre que te encuentres afirmando algo sobre ti que incluya una palabra de este tipo, significa que te encuentras ante una creencia que puede ser limitante o de poder. Esto dependerá de lo que digas a continuación. Así es que observa lo que dices y cómo hablas de ti o de aquello que no va muy bien en tu vida y descubrirás qué creencia limitante se halla detrás.

Cuarto paso: escribe un plan para cambiar esta creencia limitante.

Ahora que ya sabes qué creencia está bloqueando tu desarrollo personal, ha llegado el momento de trazar un plan con objetivos diarios para poder ir trabajando esta limitación.

No es algo que se pueda cambiar de la noche a la mañana porque la misma creencia limitante se ha forjado en nuestra mente a base de años de escuchar insistentemente los mensajes que han terminado creando esta creencia; así es que ahora nos toca planificar, enfocarnos en lo que sí queremos y ser muy perseverantes.

Es cierto que lleva tiempo y trabajo cambiar una creencia por otra, pero no hacerlo va a fortalecer la limitante y cada vez nos vamos a bloquear más y más; así es que ha llegado el momento de decir: ¡Basta! y empezar nuestro proceso de cambio.

Quinto paso: Afirmar sin autoengañarte.

Siguiendo con uno de los ejemplos anteriores, el que decía “a mi edad ya no puedo hacer amigas nuevas”, si yo me digo de la noche a la mañana: “¡Uau! ¡Tengo un montón de amigas!”, no me lo voy a creer.

En cambio, sí empiezo a decirme: “Aunque todavía no tengo las amigas que deseo, estoy enfocada en tenerlas y sé que llegarán”. Cuando reconoces que “todavía” no has logrado cambiar una situación, no te estás engañando y por lo tanto no entras en conflicto con tu mente.

Y con la palabra “todavía”, lo que haces es dejar una puerta abierta; porque es cierto que en estos momentos no tienes las amigas que deseas, pero si empiezas a enfocarte en conseguirlas, llegarán a tu vida. Eso sí, en el paso anterior, cuando te hablaba de crear un plan, en él tienen que constar acciones que te permitan acercarte a lo que deseas tener.

Sexto paso: agradece cada día y tantas veces como puedas tu objetivo cumplido.

Reserva unos 15-20 minutos cada día para disfrutar de tu sueño cumplido, es decir, siéntate en un lugar cómodo y sin que nadie te moleste. Luego, imagínate que estás ya en esa situación que deseas lograr. Intenta recrear los máximos detalles posibles: con quién estás, cómo vas vestida, cómo hablas, te aconsejo que incluso gesticules como si estuvieras allí, qué olor identifica ese momento, si hay música de fondo,…

Y, lo más importante, sonríe mucho, siente tanto como puedas. Esto es una práctica y funciona a base de repetir y repetir.

Cuando termines repite tres veces: “¡Gracias, gracias, gracias!”. No te levantes enseguida, disfruta un rato más de lo vivido.

Esto es ideal poderlo hacer también cuando te estás durmiendo.


Para terminar:

Verás que, con constancia, perseverancia y con el enfoque puesto en la nueva creencia, llegarás a cambiar la limitante por la de poder.

Un afectuoso abrazo.


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